Ojú ¡miarma!, yo creía que nunca vería lo que estoy viendo ahora y que, en los últimos dos días, me estoy hartando de ver. Un puñado de policías vascos cacheando a un “delincuente” que había cometido el mismo delito por el que él había perdido su casa.
Ejemplar el comportamiento de todos los medios de comunicación enseñándonos bien, que coño bien: muy bien, el rostro del “delincuente” para que podamos verlo todos y le podamos decir a nuestros hijos que lo que ha hecho ese “delincuente” vasco, no se puede hacer.
La verdad es que ese “delincuente” no debe ser vasco de los “Alicatechea” o apellidos similares, o al menos no es la imagen que estamos harto de ver que tienen: pelos cortos por delante y muy largo por detrás, o las “rastas” esas o como se diga que lucen la mayoría de los que salen destrozándolo todo. Eso es lo único que les podemos ver, pues cuando detienen a alguno, muy pocos de la kaleborroca esa, o como se diga, se preocupan muy mucho de taparles las caras y decirles “presunto alborotador” que ni siquiera delincuente. El vasco del mazo tiene una pinta bastante normal, es por eso que le dicen del tirón fascista y otras lindezas.
Ole los policías con dos cojones, como se preocuparon de esposarlo rápidamente, cachearlo, pedirle la documentación y todo lo demás que seguramente será su obligación pero que no suelen hacer habitualmente con los “otros”.
Yo no digo que tenga razón este hombre con lo que ha hecho de tomarse la justicia por su mano, pero desgraciadamente la justicia en España, y más en el país Vasco, hay que escribirla con minúscula. Sí, por el contrario, digo que para hacer lo que ha hecho, además de estar hasta los huevos de aguantar, éstos, los huevos, hay que tenerlos una harta de grandes.
Mi respeto y admiración para este Vasco que ha echado los cojones dónde había que echarlos. Si hubiera muchos como él, los que estarían escondidos serían los terroristas y sus secuaces.
Ahí queó, ¡miarma!
Ejemplar el comportamiento de todos los medios de comunicación enseñándonos bien, que coño bien: muy bien, el rostro del “delincuente” para que podamos verlo todos y le podamos decir a nuestros hijos que lo que ha hecho ese “delincuente” vasco, no se puede hacer.
La verdad es que ese “delincuente” no debe ser vasco de los “Alicatechea” o apellidos similares, o al menos no es la imagen que estamos harto de ver que tienen: pelos cortos por delante y muy largo por detrás, o las “rastas” esas o como se diga que lucen la mayoría de los que salen destrozándolo todo. Eso es lo único que les podemos ver, pues cuando detienen a alguno, muy pocos de la kaleborroca esa, o como se diga, se preocupan muy mucho de taparles las caras y decirles “presunto alborotador” que ni siquiera delincuente. El vasco del mazo tiene una pinta bastante normal, es por eso que le dicen del tirón fascista y otras lindezas.
Ole los policías con dos cojones, como se preocuparon de esposarlo rápidamente, cachearlo, pedirle la documentación y todo lo demás que seguramente será su obligación pero que no suelen hacer habitualmente con los “otros”.
Yo no digo que tenga razón este hombre con lo que ha hecho de tomarse la justicia por su mano, pero desgraciadamente la justicia en España, y más en el país Vasco, hay que escribirla con minúscula. Sí, por el contrario, digo que para hacer lo que ha hecho, además de estar hasta los huevos de aguantar, éstos, los huevos, hay que tenerlos una harta de grandes.
Mi respeto y admiración para este Vasco que ha echado los cojones dónde había que echarlos. Si hubiera muchos como él, los que estarían escondidos serían los terroristas y sus secuaces.
Ahí queó, ¡miarma!