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24 jun. 2017

DE MI VISITA A ALEMANIA

Paredones verdes, encaminan un río extenso.
Puente orgulloso de, suicidas, piedras soberbias.
Barcas obreras en esclusas prestas y recias.
Patos gandules; canoas raudas; yates ociosos.

Orillas de casas nobles imbuidas en verde.
Delicadas iglesias de variadas creencias.
Cantidad de facultades antiguas; notorias.
Población viva, multiétnica, próspera y alegre.

 Magnas jarras de cerveza, a las que faltan “tapas”;
terrazas alegres en jardines adornados;
variedad de “¡kartoffeln!” en suculentas salsas.

Parvos peques; consabido comercio bastardo.
Limpieza, calma y orden, con ambiente de cortesía.
Bella Heidelberg, alegre hogar de hijos añorados.

7 jun. 2017

MI INFANCIA SON RECUERDOS DE UN PATIO DE SEVILLA

Portalón grande de madera, con postiguillo y mirilla.
Zaguán fresco, y luz confortable, para jugar a las cajillas.
Cancela de forja con campanilla.
Patio de lozas de Tarifa.
Arriates de jazmín, dama de noche y buganvilla.
Macetones de “pilistras”, helechos y esparragueras.
Latones de tomates, sembrados con claveles y rosas.
Macetas de geranios, begonias, gitanillas y yerbabuena.
Esterones de esparto.
Toldos de lona para sombrear el verano.
Baños de cinc, con agua calentándose al sol.
Tendederos de ropa limpia.
Lebrillos de barro esmaltados.
Jaulas de jilgueros y canarios; palomos en la azotea.
Gatos en rincones sombreados o en techados de tejas árabes.
Puertas de vidrieras, abiertas, y cortinas de cretona.
Fogones de carbón y hornillos de petróleo.
No se veía, pero se olían, guisos diversos que aseguraban, con poco esfuerzo, comer a la carta.
Braseros de cisco picón.
Retretes comunitarios.
Pilas con "refregadores" de madera.
Alcachofa de ducha fría a la intemperie, en lo recóndito del lavadero.
Grifo, uno para todos, con “escandaleras”.
Planta de arriba, con barandas y pilastras de madera.
Corredores de arriba, con las cocinas en cajones de madera.
Aljibe con ecos del patio del Salvador.
Mujeres haciendo labores, sentadas en sillas bajas de eneas.
Francisco - el “Moto”- haciendo jaulas canarieras y a Pepe Morilla con su banqueta de remendón.
La Loli – “de arriba” y a la Paqui - “Chica”-, cosiendo con sus tablas sobre las rodillas.
El fogón de Antonio - el “Melli”-, haciendo pestiños y torrijas en Cuaresma y rosquitos de huevos en Navidad.
Ancianas sentadas al sol, mientras las vecinas le aseaban el cuarto y les hacían la cama.
Bebes sentados al solito, para cerrarle la mollera prontito, en mecedoras de lona.
Nazarenos de San Bernardo, Carretería y San Isidoro.
Tertulias al fresquito de la noche, con historias de miedo.
El televisor de mi padre para que los viejos vieran los toros o el futbol.
Partidas de tute y dominó de los mayores.
Tumulto de niños, en partidos de futbol o simplemente dando por… “el centro”, - como decía Gil Robles de Azaña -.
Cañas hincadas en las llagas del suelo, muy regadas, para coger zapateros.
Bautizos de una semana; con guirnaldas de luces de colores y con flores y cadenetas de papel. Baños y lebrillos con  barras de nieve sirviendo de nevera.
Velatorios de borracheras de aguardiente, tazas de puchero y café con tortas de aceite.

5 jun. 2017

PESADILLA ROCIERA


                  Me sorprendo frustrado en un camino,                   
buscando a los deudos con que partí.
Infeliz reclamo a los que elegí,
¡SEVILLA!, mas no veo peregrinos.

La “polvarea” me quiere confundir.
En la senda un lirio, al que han malherido,
entre siseos tenues de cantes idos,
me indica por ese cordel seguir.

¡Demando! ¿Qué está pasando Dios mío?
¿Por qué me encuentro solo y desvalido?
¿Cómo me olvidaron en los que confío?


De este maldito sueño he avivado
por un sudor malo, ensopante y frío.
¡Cosas que suceden, por no haber ido!

27 may. 2017

SIEMPRE ES BUENO RECORDAR.

Cada día me encuentro más a gusto, releyendo y escuchando cosas de mi juventud. Es cierto y verdad, que entonces, se me iban muchas cosas por desconocimiento y falta de atención. Sé que, inconscientemente al menos, todo lo visto y oído se retiene en nuestra mente y que, por lo tanto, va formando nuestra forma de ser y de entender la vida, sin nosotros saberlo, pero ciertamente. Todo está ahí en tu cabeza, aunque lleves años sin saberlo ni recordarlo, y basta un simple ronroneo para despertarlo.
Hace dos noches, hablando con mi hijo Jesús de la Salud, comentábamos la desazón y falta de ilusión de los jóvenes. Yo le decía que hay que prepararse y estar dispuesto y operante para cuando salga la más mínima oportunidad. También le hablaba de mi creencia en que los jóvenes deberían salir del estado de pasotismo en el que, la mayoría desgraciadamente, habita y ser más combativos y reivindicativos de su presente y, principalmente, su futuro.
Por aquella conversación y por haber leído en el libro de Luis Herrero-Tejedor, -sí, el gordito de bigote que estaba siempre en la televisión de los ochenta y noventa en programas de Antena 3-, que se titula: LOS QUE LE LLAMÁBAMOS ADOLFO. En él cuenta anécdotas y confidencias de los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia, conocidas de primera mano por ser hijo del Ministro Secretario General del Movimiento y posteriormente, a la muerte de su padre, estar “pro ahijado” por Adolfo Suarez; destacando los movimientos obreros tan conflictivos que se vivieron por entonces, durante toda la transición.
Hoy he vuelto un rato a José Larralde. Es un cantautor argentino, que se escuchó mucho por los primeros setenta junto con Yupanqui, Cafrune, Facundo Cabral y otros. Era un trabajador rural, pero estaba claro que su inteligencia natural era excesivamente alta y decía las cosas muy claritas, tanto que hasta yo las entendía en mí profunda torpeza, por ejemplo:

No hay ser que tenga más fuerza
que el que obra con honradez,
no implore si alguna vez
la injusticia lo maltrata;
la razón, aunque ande en bata,
camina con altivez.


Cuando no se quiere ver
no hay más que cerrar los ojos.


El hierro más afilado
se mella con una mirada.


Si el mal por el bien no es
el mal por el bien tampoco,
diferenciar cuesta poco
si se tiene sensatez.


¿La vida? La vida es sólo presente
el futuro es esperanza.
Es bueno tener constancia
y mirar con claridad.
Si el hoy es conformidad
mañana es perseverancia.


Esos versos son de su disco: HERENCIA PA UN HIJO GAUCHO, editado en 1969.

¡Ea, miarmas! Condiós.

27 jun. 2015

INOCENTE, YO CREÍ QUE ME ENSEÑARÍAN LA CASA.

Bueno, ya pasaron las elecciones en la Candelaria. Pasó lo que tenía que pasar: acudimos muchos hermanos; estábamos la inmensa mayoría  en los alrededores de la casa Hermandad, en los bares plenos de aforo y en la Capilla Sacramental, en la que se celebraba la Eucaristía delante de nuestras Imágenes cuando yo llegue sobre las 20 y 15, ningún hermano de los muchos que por allí estábamos. Seguro que muchos de los presentes nos marchamos, alegres o decepcionados según su apuesta votada, sin decirles tan siquiera buenas tardes o adiós. También, como estaba programado y me aseguró él mismo, el pasado Martes Santo, ganó las elecciones nuestro hermano: Justo Rufino Charlo, al que felicito al igual que a todo su equipo.
El que felicite a los componentes de la Candidatura de la continuidad, no quiere decir que me alegre por ello; es más, no tengo claro que sean capaces de CONTINUAR el menos que mediano nivel, según mi opinión, en el que se ha desarrollado la vida de Hermandad en los últimos años. En el cambio se han perdido Oficiales importantes: José María Cuadro; al que mis circunstancias, personales con él, no las puedo sobreponer y usar para negar sus indudables cualidades para el cargo que ha desempeñado. Quien fue mi compañero de puesto y es mi amigo, Mario Castillo Gómez; un muy buen Mayordomo y mejor candelario, sería importante que no se perdiera para la Hermandad y llegara a ocupar más altas responsabilidades, aunque sé que esto último no le gustará, si se entera, que lo he dicho. Ignacio Gómez Girón, candelario de los mejores que tenemos y que entiendo ha debido ser un buen consejero y asesor por conocimientos y cariño a la Hermandad. Ignacio es para mí algo más que un amigo; y, aunque no tenemos la misma visión ni opinión de la Hermandad, metería mi cabeza en el agujero que él me dijera sin dudarlo ni un solo segundo, sé que no le ha movido nunca nada que no sea su amor a Nuestra Madre y cariño a la Hermandad. Pedro Pablo Gutiérrez Gómez y Carlos Francisco González Roldán; dos buenos Priostes, buenos trabajadores, discretos y cariñosos con todos y candelarios de cuna. De los que permanecen no voy a opinar a título personal pero, aunque no diré en público sus nombres, sí hay tres entre ellos que si tuvieran “vergüenza torera” se cortarían la coleta antes de la toma de posesión de su nuevo cargo, pues ha sido denigrante la campaña que han realizado y permitido desde sus actuales puestos de Gobierno; ellos seguro que saben quiénes son, ¿a que sí lo sabéis? Pues eso, ¡ya estáis tardando! A los nuevos desearles suerte que es lo único que puedo y deseo hacer.
No dejará de sorprenderme nunca la falsedad que reina en las Hermandades. Gracias a Dios, no es uno de los defectos que me concedió entre los muchísimos que tengo. Yo siempre digo lo que pienso y cómo lo pienso; es por eso que me sorprende que haya personas que en función de dónde estén ellos, o esté yo, así me tratan, “no sé sí mesentiende”. Es lamentable que hermanos que me retiraron el saludo y la palabra, sin saber yo por qué ni darme la más mínima explicación del motivo, ahora me abracen y besen. Más aún, que algunos compañeros de Junta; no hay que olvidar que, de los nueve años de la actual candidatura en funciones, yo fui un activo emprendedor  y ejercí como Mayordomo dos años hasta que empecé a ser incómodo para algunos y dañino para la Hermandad; que no se han preocupado ni de hacerme una simple llamada de teléfono o pregunta, del por qué me echaban, qué había pasado  o cómo iba mi “enfermedad de la azotea”,  ahora también,  me besen y abracen e incluso me pidan amistad por facebook. Cómo dije en la anterior entrada del blog, ayer fue la primera vez que entraba en la nueva Casa Hermandad, esperaba que alguien me acogiera y me la enseñara; no hubo suerte, otra vez será. Sí vi alguna cara desencajada al verme, con el temor en la mirada cuando la cruzamos y la pregunta en su pensamiento de: ¿qué carajo hace aquí el gordo cabrón este otra vez? Pero es verdad que salí compensado pues fueron muchos más los que se acercaron por derecho, de frente, sin falsedad y con el verdadero cariño fraternal y alegría sana que nos debemos. Gracias a todos estos últimos principalmente;  pero también a los primeros mencionados pues me recuerdan constantemente como no debe ser nunca mi comportamiento personal hacia los demás; ¡que duro es algunas veces aprender!
Realmente, para sacar el beneficio que pretendo de las Hermandades a las que pertenezco, no tendría que pagar una cuota de hermano pues nada material busco en ellas, pero centrémonos en la Candelaria que es de la que tratamos: Visitar de vez en cuando a nuestras Sagradas Imágenes en la soledad de su Capilla, más ahora que habitualmente allí está recogido el Santísimo.  Más aún me gusta si está la cancela cerrada y me puedo sostener en ella mientras les consulto mis dudas e inquietudes, les cuento mis alegrías, penas o cuitas y les pido ser cada día mejor persona y mejor cristiano. Verlos a Ellos cuando salen a nuestro encuentro, por las calles perdido en una acera entre extraños y haciéndome masa con ellos. Nada más, de verdad que nada más necesito.
Más os engañaría si no dijera lo que me gustaría encontrar y, empiezo de nuevo a luchar para ello, conseguir en nuestra Hermandad. Como nadie me preguntará, es por lo que lo dejo por aquí para la constancia por si a alguien le vale. Me gustaría que nuestra Hermandad fuera dirigida por los más capacitados y no por los más cómodos y adaptables; que los Oficiales de Junta fuesen y actuasen como cicerones para los recién incorporados o hermanos que nunca hayan sido más que “capiroteros”; que estuviésemos informados de todas las decisiones tomadas en Cabildos de Oficiales y a que necesidades obedecen; que nuestros Cultos contasen con los mejores Oradores y fuesen tan multitudinarios al menos como los Cabildos de elecciones; que se nos proporcionase una buena formación cristiana y se nos ofreciese conocer otras religiones, al menos con las que actualmente convivimos; que nuestra Cofradía fuese ejemplar en todos los sentidos y que en ella se formase por estricto orden de antigüedad y que no pudieses ver a un nazareno detrás detrás tuya con menos años de edad que años de antigüedad tienes tú; que los puestos de honor que se otorgasen fuesen eso, de honor,  súper  reducidos y respondiesen sólo a hechos extraordinarios y beneficiosos para la Hermandad; que nuestras cuadrillas estuviesen formadas mejor  por hermanos que fuesen mediocres costaleros que por grandes costaleros pero mediocres hermanos hechos  exclusivamente para ser costaleros; que los capataces respondiesen ciegamente a las instrucciones de los fiscales y que cediesen todo su protagonismo a los pasos, e Imágenes, que dirigen; que  que los diputados y celadores fuesen los nazarenos más experimentados de la Hermandad; que nuestra Procesión Eucarística contara con más hermanos que músicos; que hablemos más de humanidad que de caridad; que nuestra obra social no sea grandilocuente pero ayude a los más necesitados de nosotros; que el uso de los medios de comunicación y por las redes sociales fuesen, al menos, tan utilizados como cuándo llegan las elecciones;  que tuviésemos conciencia del valor de los buenos gestos y de su importancia en el trato de los demás, etc., etc., etc.

¡Ea!, hasta otra, que la Salud y la Luz nos asistan.

21 jun. 2015

ES HORA DE VOLVER

Bueno candelarios, ya está aquí la semana en la que se decidirá quién maneja “nuestra barca”. Aunque un candidato me asegurara el pasado Martes Santo, que él era el próximo Hermano Mayor  y que no importaría quién presentara en otras candidaturas para que así fuese, pues no tendrían nada qué hacer. El grado de manipulación necesario para mantener esa afirmación no me esperaba que lo realizara, pues siempre le he reconocido su cariño y dedicación a la Hermandad cuándo se le ha reclamado; el tiempo ha demostrado que sí, que se puede usar todo para persistir en el cargo. Como si simples políticos fuesen y a un partido político perteneciesen  en vez de a una Institución religiosa. Claro que se pueden programar actividades como no se han planteado en nueve años de legislatura; reuniones y conversaciones que no se han tenido en los nueve años e incluso se puede inaugurar, unos días antes de las elecciones,  una Casa Hermandad que se viene usando desde hace casi un año, y que se presenta como logro de una Junta de Gobierno y no del esfuerzo de todos los hermanos que la estamos sufragando. Todo es válido. También usar la mentira y confundir la realidad hasta llevarla a tu conveniencia. Usar el miedo a situaciones vividas con anteriores Juntas de Gobierno, aunque en esas anteriores  Juntas participaran familiares y amigos en puestos importantes. Tampoco importa pasar factura de dádivas o favores otorgados, en estos nueve años, es otra de las brillantes gestiones que se están realizando e incluso una llamada particular para preguntarme por el estado de mi hija hospitalizada, he tenido que soportar que viniese precedida de un mensaje anunciando que esa llamada responde a la actividad propagandística de una candidatura. Se critica en privado el trabajo realizado por  y en las cuadrillas de costaleros,  pero al día siguiente se publica un escrito comparando ese trabajo con el de otras épocas y realizado por otros hermanos, calificando como sublime y magistral el de ahora y minusvalorando, por tanto, el de los anteriores.
Es por eso que no me gusta lo que veo. Veo algo muy parecido a lo conocido ante cualquier plebiscito político. Unas campañas con despliegue de información en los medios propios de la Hermandad, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales. Pero hay mucha mentira en esas campañas; la primera y principal en los objetivos: Todos perfectamente vacios, pues sin ánimo de cumplimiento se hacen. Se habla en ellos de figuras como las Fundaciones, que hoy no tienen sentido dentro de las Hermandades por la mucha complejidad técnica administrativa que necesitan y lo gravada fiscalmente que están. Se habla de acuerdos con empresas y se habla de muchísimas cosas pero se elude hablar de lo importante: LA HERMANDAD Y LOS HERMANOS. Perdonar lo reiterativo, pero no me canso de repetirlo: hemos convertido a las Hermandades en clubes sociales sin piscina ni pista de paddle; la nuestra no es ajena a ello y tanto es así que una de las candidaturas marca como parte de su programa, de salir elegida, mantener las “berzas candelarias” como consta en la información enviada de su proyecto de gobierno.
Me desagrada que haya que explicar quienes son los que concurren como candidatos: se ponen fotos; lo conseguido en la Hermandad, que se limita en muchos casos a presentar como logros los puestos ocupados en la cofradía; los años que se llevan pagando una cuota y eso sí: se cuentan muchas mentiras. Si numeráramos los que dicen ser fundadores de las cuadrillas de costaleros, seguro que nos saldría un número muy aproximado  al de hermanos que en la Hermandad hayan sido desde 1921. Si el número de hermanos que han colaborado con Priostía, igual que lo anterior. Si el número de hermanos que colaboran asidua y estrechamente con las distintas Juntas de Gobierno, más de lo mismo, pero que, además de ser dos o tres solamente,  si no fuesen personas influyentes o famosas por sus actividades personales y profesionales no las conocería nadie, pues en nada han participado en la Hermandad salvo para figurar y posicionarse en la cofradía en función de qué es y no de quién es o del dinero que haya podido aportar en un momento determinado. No me figuro que hubiera que presentar,  ni poner sus fotografías si aspirasen a ser Oficiales de Junta, para que se conociesen si esos hermanos se llamaran: Manolo Luque; Rafael Reina; Manolo Campos; Antonio Jiménez; Mª Teresa Chico; Eduardo González de la Vega; Juan o Pura Fernández de la Cruz; Blanca Ybarra; Ramón Ybarra; muchos otros Ybarra; Eduardo Martín; Pepe Rodríguez;  Paco Ruiz; los Valpuesta; Diego Gallardo; Afrodísio Sanz; Salvi Reina; Antonio Paz; Joaquín Pinilla; Juan Zorrilla; Paquillo Muñoz;  Antonio Durán, José Antonio Núñez;  Pepe Femenías; los Alé; los Charlo; los Algarín; los Liger; José Mª García; el Padre Manuel Gómez; Luis Roca; eso por hablar solo de algunos de los muchos que fueron y evitar nombrar a los vivos pues sé positivamente que muchos se sentirían ofendidos de que se aireara el trabajo y dedicación que siempre han dedicado y siguen dedicando a la Hermandad desde el anonimato y el amor que le tienen. 
Tenemos que votar con el corazón y con la cabeza. No nos debemos dejar llevar por el egoísmo, ni por el bienestar, ni por la satisfacción que nos puede proporcionar el ocupar cierto puesto en la cofradía; por muy gratificante que sea el mismo y por muy orgulloso que nos sintamos de realizarlo, no debemos olvidar que es una Estación de Penitencia la que realizamos el Martes Santo y que el gozo lo debemos buscar en el vivir día a día nuestra Hermandad; en visitar en la tranquilidad de su Capilla a Nuestras Sagradas Imágenes; en compartir con el hermano las vivencias del día a día y en ejercer la verdadera HERMANDAD; no la que está reflejada en nuestras Reglas, reglamentos y directivas de orden, por el contrario practiquemos la verdadera HERMANDAD, la que Jesucristo nos enseñó y dio ejemplo de cumplimiento. No hablemos de Caridad en euros mientras tengamos pendiente de hacer la llamada de teléfono que sabemos confortará a nuestro hermano aunque no estemos de acuerdo en su planteamiento o idea. No hablemos de formar a nuestros niños cuando, de verdad habrá muchos de nosotros que, no seamos capaces de completar una Salve o realizar un acto de contrición. No presumamos de Casa Hermandad si después no sabemos acoger al desvalido o no interactuamos con el hermano nuevo y despistado que nos llega. No hablemos de mejorar y adquirir nuevo patrimonio mientras no cubramos la máxima parte que podamos de las mínimas necesidades del prójimo. No nos marquemos objetivos grandes  y vistosos que dependen, y serían compensatorios, de las injusticias sociales provocadas y permitidas por nuestros políticos y ocupémonos de lo sencillo de las necesidades de los que tenemos cerca. Dice, con mucha verdad, una sevillana rociera: “QUE VALE MUCHO MÁS UN BUEN GESTO, QUE UN ROSARIO POR LA RAYA” seamos humildes en los objetivos pero constantes en su consecución y cumplimiento. Y principalmente seamos sinceros con nosotros mismos y no busquemos en la Hermandad nada más allá que poder vestir la túnica de sarga blanca, ceñida con el cinturón de abacá en su color y las sandalias beige de dos tiras, pero llevando la conciencia tranquila y la satisfacción de haber hecho lo máximo posible sin haber tenido que dejar nada ni a nadie en el camino.
Hace tiempo le dije a una persona que en nada me metería y en nada trataría de interponerme en la Hermandad, mientras él ejerciese el puesto de gobierno que ocupaba. Creo que he cumplido, aun siendo siete años lo que ha durado mi compromiso que estaba pensado para dos. No he vivido la Hermandad, no he participado en Cabildos,  convivencias, ni en ningún tipo de acto programado por Ella. Creo que nadie puede decir que haya tratado de influir en él ni en su forma de participar y vivir la Hermandad. No he preguntado a ningún Oficial de Junta por ningún motivo de Hermandad y cuando se me ha querido decir he dicho que por favor no lo hicieran para no conocer y así evitar el sufrimiento de no poder vivir lo que es una parte importante de mi vida: LA HERMANDAD DE LA CANDELARIA.
“YO MI PROMESA HE CUMPLIDO” como canta otra sevillana rociera, por lo tanto el próximo jueves retomo mi vida de Hermandad y el primer acto que realice en Ella será votar al nuevo Hermano, o Hermana, Mayor y lo haré sin resentimiento, sin dolor y sin ánimo de nada que no sea participar en sus Cultos, frecuentar la Casa Hermandad en las ocasiones que yo necesite o desee y ayudar  en lo que pueda y se me solicite siempre que esté a mi alcance.
Que Nuestro Padre Jesús de la Salud y su Bendita Madre, en sus advocaciones de Candelaria y Subterráneo, nos ilumines y guíen para elegir a los mejores. Participemos y vayamos a votar, cuantos más mejor, eso es lo único que nos legitimará para poder reclamar si en algo no cumplen lo prometido e informado en sus programas de gobierno; sin acritud y sin enfrentamiento, pero con todo el derecho conseguido al ejercer nuestra obligación de elección.

Un abrazo hermanos, el jueves nos vemos en la Hermandad; que ya es hora, y estoy deseando de conocer mi nueva Casa, seguro que algún Oficial de Junta estará encantado de enseñármela o, al menos, así lo espero.

13 may. 2015

TODO ES POLÍTICA, DESGRACIADAMENTE.

Es muy común que protestemos por las acciones de los políticos que nos dirigen y de las instituciones donde están encuadrados: los partidos políticos; aunque al final todos somos, realmente, como ellos. Nos metemos todos y que se salve el que pueda.
Claro ejemplo de esta situación descrita anteriormente, lo encontramos en muchas de nuestras actividades diarias y podrían valer como ejemplo tareas que todos realizamos pero que no comparamos porque nos daría, o debería darnos, vergüenza, me explico: en nuestras empresas, siempre que no sean particulares o dependientes de autónomos; en nuestra comunidad de vecinos; en las asociaciones civiles; y adónde quería llegar, en nuestras Hermandades.
Yo que he prestado mis servicios en una gran multinacional, reconocía la política en los dirigentes que habitualmente eran cambiados en periodos corto o medios de tiempo, entre tres y cinco años, una actitud muy parecida a la de los partidos. El que llegaba, que no conocía a nadie, y en muchas ocasiones ni tampoco la actividad ni los resultados contrastados, lo primero que hacía era cambiar los cuadros medios. No importaba ni el trabajo desarrollado ni los objetivos cumplidos por los anteriores, se cambiaban y punto. Eso sí, todos salían recolocados, -las puertas giratorias que les llaman ahora-, en otros departamentos de la empresa bajo el amparo del jefe sustituido o emigraban a otra empresa en la que el jefe había sido contratado. Nunca se buscaba a los más cualificados, tampoco a los mejores conocedores ni de productos ni de mercados, sino que se buscaba al cómodo, dúctil y leal a costa de lo que fuera y se empezaba a hacer política; es decir: se prometía lo imposible, se pedía lo irrealizable y se ejecutaba lo que se podía; o sea todo mentira. Lo que se podía se conseguía con el trabajo diario, los conocimientos del mercado y la confianza granjeada, durante muchos años de buen hacer, de los “machacas” que no participaban de los éxitos pero sí eran los que pagaban los fracasos
En las comunidades se llega a lo grotesco, yo viví en una de 144 vecinos y era tan surrealista como pueda ser la que se parodia en la serie “aquí no hay quien viva”. Estaban los líderes que marcaban objetivos, los medios que se preocupaban de llevarse bien con el líder y medraban y trataban de venderle a los demás vecinos la bonanza de gestión que hacía el líder y lo importante de los objetivos marcados que, casi siempre, coincidían con realizar sus “caprichos”, por ejemplo: había que poner tal antena de tv que era lo mejor, no la más útil, sino la que al líder le parecía. Había que establecer normas y horarios para diversas actuaciones no en función del bien común y mayoritario, sino la que le convenía al líder, por ejemplo: el horario de silencio que se marcaba en el patio -que no hubiera niños dando voces, vamos- no era el normal de siesta, de 15 a 18 sino que hacíamos el que le venía bien al líder que era de 12 a 15 porque él entraba a trabajar a las 15 y hacía su siesta de 12 a 14. Al igual que antes, el común de los vecinos costeábamos los errores y cargábamos con los trastos.
Igualmente pasa si te integras en una Asociación de vecinos, en un club deportivo o recreativo, en el AMPA del colegio de tus hijos o en el grupo parroquial de tu feligresía. Al final terminas siendo el “pagache” de todo.
Pero quizá, de todos estas actividades, en la que mejor se aprecia es si participas en el día a día de una Hermandad, pues en ella, además de ver algo muy similar a lo narrado anteriormente es donde creo se puede encontrar a la gente más falsa y frustrada del mundo, en mi opinión claro está.
Cuando se empieza en una Hermandad un proceso electoral crece la afluencia, la asistencia a actos programados, la asistencia a cultos y el afán de trabajar en personas que ni han hecho nunca nada ni, lo peor, lo piensan hacer. El estirado empieza a ser cercano; el desaborido a ser agradable; el despistado a ser atento; el borde a ser educado; el clasista a ser llano; el que nunca ha aparecido a estar a todas horas, y así podríamos seguir enumerando situaciones. Todo hasta celebrarse las elecciones, mágico día que pone a cada uno en su sitio: el que ha ganado empezará a ser altivo, orgulloso, inaccesible, discriminador y lo peor: dejará de ser lo más importante que debería de ser, servicial y humilde. Dejará de usar las redes sociales; dejara de dar información; no buscará medios de comunicación salvo para crecer en su ego personal; se adjudicará las adquisiciones que se han pagado con el esfuerzo y sacrificio de todos; le gustará mancharse los dedos de aceite de pescaito y de rodaja choricera especialmente si hay algún evento organizado por la Hermandad y es ésta la que paga; porque a él le pasa como al cura de Montoro: que el tabaco del estanco, el que hay que pagar, es un robo. Para componer a su equipo no buscará al mejor cualificado o conocedor sino al cómodo. A los capataces no los tocará porque buena mano que le han echado para conseguir los votos necesarios de sus costaleros. Con el cura y su equipo parroquial no entrará en disputa aun teniendo razón en la propuesta, no sea que se complique y tenga que hacer más labor de la que considera oportuno. En definitiva que todo lo prometido no lo acepta como deuda y se hará lo que se pueda y ya está bien. Sí se procurará de estar bien con los influyentes, a los que le da acceso el cargo, por si les tiene que pedir un favor ya sea para la Institución o personal. Será atento con el político, aunque en privado diga que es un rojo o un fascista. También se preocupará de poner en buen sitio de la cofradía a su hermano, amigo, conocido o cuñado que, si no, no hay quién los aguante. Se preocupará de cederle su vara al representante del Consejo, aunque sea un tonto de baba, que se preocupa todo el año nada más que en molestar y en buscar problemas donde no los hay. No molestará a sus oficiales de Junta que no aparecen por la Hermandad ni desarrollan las funciones encomendadas, al final más vale lo malo conocido que lo bueno que me moleste; en fin, que os cuento que no conozcáis. Al final política.
Más me sorprende la crítica que se practica entre gente que han formado un grupo de trabajo y que cuando llegan elecciones se separan. Cómo puedes ver ahora la paja en el ojo ajeno, cuando has estado soportando cuatro, ocho o nueve años a ese al que ahora criticas. Cómo puedes ahora presentar como proyecto lo que no has tenido, ni siquiera inquietud, de realizar en el transcurso de esos años. Cómo quieres que te creamos, ¡miarma! Como bien dice mi amigo Diego Romero Pérez, que es un sabio de Triana: TÚ NO ME INTERESAS.

¡Ea! hasta otra, que espero que tarde menos.

21 feb. 2015

JUAN JOSÉ PÉREZ BUSTELO

Siempre es mal día para morir, más aún si se está comenzando en los cincuenta y te quedan tantas cosas por hacer: con tu mujer, con tu hijo, con tus amigos, en tu trabajo, en tus aficiones y devociones, con la vida en definitiva, Juanjo, como a ti te quedaban. Sí es cierto, a poco que se te conociera, que hacerlo en un Miércoles de Ceniza no era una opción descartable para ti y de ahí que, en ese aspecto, no debes estar descontento en absoluto.
Hace dos días fui a despedirte al mismo sitio en el que tuvimos nuestra última conversación. También despidiendo a un candelario nuevo, aunque yo lo conocía hacía muchos años, que supo granjearse el aprecio y afecto de todos. Te sentí muy malito, Juanjo, y me lo confirmaste en la conversación que tuvimos cuando nos salimos de la capilla del tanatorio pues no te encontrabas bien entre tantas personas; pero te noté fuerte y con ganas de luchar, llamando a la enfermedad por su nombre y lleno de Esperanza como no podía ser menos en un hombre de Fe y de Dios como eras. Recuerdo que llegó Maribel buscándote y cuando nos vio juntos se apartó y nos dejó emplazándonos de nuevo a la cerveza y conversación que teníamos, y tendremos ya eternamente, pendiente. Es quizá por esto último que, como dice Serrat, “no hago otra cosa que pensar en ti”. Igual me pasó con Joaquín de los Reyes, también se fue dejando pendiente una conversación y una cerveza; no me vuelve a pasar, Juanjo, te lo aseguro, cualquier candelario que me reclame para hablar me tendrá a su disposición cuándo, cómo y dónde quiera inmediatamente, siempre los monólogos, como este que escribo ahora, son más desagradables y tristes que una buena charla entre rubias fresquitas.
Nunca fuimos amigos, en el sentido amplio que les da las ocho acepciones del DRAE, Juanjo, y no es necesario serlo para sentir y mostrar aprecio personal por una persona. Creo que ese fue nuestro caso: había afecto, respeto y una cierta condescendencia en el pensar y desear aunque con distintas formas de llevarlas a la práctica. En la conversación pendiente, seguramente hubieran salido como temas de la misma: la actualidad, la política, el futbol, el trabajo y tal vez algún tema más, pero todos de pasada y superficialmente para centrarnos en lo que nos gustaba, atraía y sentíamos: la Hermandad de la Candelaria.
No sé si recuerdas cuándo y cómo nos conocimos con un poco más de consistencia, yo sí. Fue durante el mandato de Juan Zorrilla. Ya nos habíamos visto muchas veces, claro está; pero hasta que organizamos en aquel tiempo, una serie de reuniones encaminadas a encauzar las inquietudes de muchos jóvenes de la Hermandad hacía la constitución de una candidatura, no habíamos hablado ni profundizado en las ideas que nos motivaban y movían. Qué inocente éramos Juanjo, fijamos como sitio de reunión la casa de hermandad para estas reuniones a puerta abierta y nos usaron Juanjo, como tantas otras veces, nos usaron. La limpieza y la fraternidad hace tiempo que pasaron a mejor vida en nuestras Hermandades. Yo mal creo que las hemos convertido en clubes sociales a los que sólo les faltan la piscina y la pista de paddle. De aquel movimiento solo salió: la manipulación torticera de lo tratado y varios Oficiales de la siguiente Junta de Gobierno en la que destacó uno por una frase que usaba mucho y demostraba su actitud y aptitud para serlo: “me follo a los capataces y costaleros”, “me follo a los acólitos”, “me follo a los celadores”; en fin: tanto folló que se hartó y se fue.
A partir de aquellas reuniones apareció el aprecio y el respeto entre nosotros, pero también la separación en el día a día la Hermandad. Nunca estuvimos en la misma “cuerda” y aunque nunca llegamos al enfrentamiento sí, en algunos momentos, yo al menos te sentí lejos y extrañé; creo que tú en otros momentos también extrañarías algo o mucho de mí. Tú sabías, aunque nunca lo hablamos directa, clara y pausadamente, el abandono que sentí de tu parte cuando eras Diputado Mayor de Gobierno y yo capataz del paso de palio con Ramón Castro de Hermano Mayor. Nunca entendí que diciéndome en persona que te gustaba y estabas de acuerdo con el trabajo que realizaba, y estando bajo tu responsabilidad consintieras que se pusiera un delegado de costaleros que venía a destruir aquel trabajo, como así lo hizo. No se buscaba el bien de la Hermandad con ello, si ese hubiese sido el motivo yo habría claudicado en todo, se buscaba lo que se buscaba y hoy es palpable. Te eché de menos en la agria reunión que tuvimos: Hermano Mayor, Mayordomo y diputado de costaleros, éste último también Oficial de Junta. En aquella reunión, se da la paradoja que se me ponen tantas trabas inconsistentes al trabajo que venía realizando, que fuerzan mi renuncia ya que no hubo valentía ni para echarme. Al año siguiente  dos de los “jueces” pasan a ser capataces, lo que buscaban: Mayordomo y diputado de capataces y costaleros, otra vez que nos usaron Juanjo, otra vez.
Pese a todo lo anterior eran más las cosas que nos unían que las que nos separaban, inmensamente más y principalmente tres: Nuestro Padre Jesús de la Salud, Nuestra Señora y Madre Candelaria y nuestra Hermandad que siempre estarán por encima de todas nuestras miserias y defectos humanos de los que tú ya, desgraciadamente, eres libre. Mi hijo Jesús de la Salud, en la Semblanza de Juventud que hizo en la Hermandad hace unos años dijo: “en las Hermandades están los nuevos, los viejos y los de siempre”; en este último grupo nos podríamos encuadrar Juanjo, en los de siempre y pese a todo.
Sí. Pese a todo y todos, pues hasta por eso pasamos Juanjo. Que me gustaría poder hacer público los muchos e-mail que tengo cruzados contigo hablando de Hermandad. En ellos hay mucha verdad, muchos sentimientos, mucho dolor, mucha Hermandad y mucho catolicismo. Tú tuviste la mala experiencia de que te apartaran de la Junta de Gobierno de la Hermandad, por eso me pudiste dar tantos consejos, tanto ánimo y tanta comprensión cuando me tocó a mí pasar por ese trance. Tú ya puedes saber, desgraciadamente, si es verdad lo del oráculo, si es verdad ese dicho de los “buenos cofrades” para justificar sus acciones: “lo que Ellos quieren”; sí, ya sabes si es verdad que Dios y su Divina Madre se dedican a hablarles y decirles a estos hermanos lo que tienen que hacer con los otros. Ya me contarás, Juanjo, y seguro que nos reiremos mucho por este motivo y tu contestación.
He sentido tu enfermedad y muerte Juanjo. No he sido capaz de expresártelo en vida y ya sé que de nada vale el decírtelo ahora que estás ausente. No sé si ha sido cortedad, pereza, cobardía o simplemente la Esperanza de que lo superarías y fuera todo mucho más fácil. Te pido perdón y espero que si Dios pone otra ocasión de éstas en mi camino sepa reaccionar con más Caridad y hombría de lo que lo he hecho contigo. Sé que me perdonas y entiendes, al menos así lo espero.
En el abrazo de condolencia que le di a Maribel me dijo: “al final se fue y no te invitó a la cerveza”, no importa, sé que la tomaremos y la pagarás tú en el momento que te dé la oportunidad, que ojalá tarde mucho. Te saldrá cara seguro, pues ahí estáis muchos con los que poderla compartir y que sois buenos hermanos, buenos “combebercios” y buenos combeneficiados. Si existe la eterna Hermandad y Cofradía en la que fiamos, te habrán recibido de escándalo. Tú tenías buenos embajadores, y hoy gozas de ellos: Tu tío Juan, Luque, Rafalito Reina, Salvi, Pepillo, Joaquín Pinilla, Joaquín de los Reyes, José Antonio Núñez Cubero, Ales, Ramón Ybarra, Juan Zorrilla, Antonio Paz y tantísimos otros que ya disfrutáis de la cercanía de Ellos.

A tu recuerdo Juanjo, va por ti Hermano.