Vámono otra ve, ¡miarma!
Bueno, pues como decía, después del trabajo tan bien hecho que habíamos logrado, llego la primera gran decepción. Era el tercer año que sacábamos el pasopalio y el segundo del pasocristo.
En la tarde del día grande y una vez que ya estábamos igualados, recordar que entonces éramos seis o siete hombres por palo, el capataz del palio, en la entrada de la iglesia, dijo que dejaran entrar a algún costalero, no recuerdo cuantos, que no habían hecho los ensayos, que no traían papeletas de sitio ni habían igualado siquiera. No los dejaron entrar y se formó el consiguiente revuelo.
Aparecieron el Hermano Mayor, el Fiscal y algún otro oficial para tratar de hacer entrar en razón al capataz. Nada, no había arreglo y, aunque hasta entonces parecía que todos íbamos a una, hubo costaleros que tomaron partido por el capataz y otros, claro está, por la postura de la junta de gobierno.
El capataz era, y afortunadamente es, muy buena gente pero un hombre de carácter duro y reacciones un tanto irascibles o desafortunadas. Esto anterior, posteriormente, le planteo problemas en otras muchas cofradías donde hizo muy buenos trabajos pero de casi todas salio mal. Hoy sólo le queda una cofradía de Gloria en Sevilla, que yo sepa al menos. Allí, aquella tarde, “terminó de arreglarlo” cuando se quito la medalla de la Hermandad que llevaba puesta y la tiro al suelo; para muchos de nosotros fue uno de los momentos más violentos de los que nos ha tocado vivir en la vida de Hermandad.
Se solventó el problema como se pudo y él, el que había tirado y despreciado una medalla de la Hermandad, mandó en el paso para disgusto de muchos costaleros de los que íbamos aquella tarde. Afortunadamente, cuando pasó aquella Semana Santa fue despedido y con él se fueron un buen número de costaleros; gracias a Dios no pasó nada que no fuera previsible qué pasara y que tuviera arreglo con más trabajo.
Me temo que este fue el primer incidente grave que se vivió en el incipiente mundo de los costaleros hermanos. Desgraciadamente las Hermandades no aprendieron de aquel incidente, quizá porque se oculto en demasía, y se siguió dejando que todo el que despuntara por algo en este movimiento tomara un protagonismo desmesurado. También contribuyó a que las Cofradías y su mundo empezaran a ser interesante para los medios de comunicación y, sobre todo, que empezaran a participar mayoritariamente los hermanos en la vida intima de las Hermandades.
Recuerdo que en mi Hermandad, antes del movimiento de los costaleros y de las circunstancias relatadas en el párrafo anterior, la asistencia diaria era de unos pocos hermanos y de entre estos pocos casi ningún oficial de junta. Todo era mucho más “fácil para los que mandaban”. ¿Quien sería el próximo Hermano Mayor?, se decidía entre unos pocos. ¿Quienes serían los componentes de una junta?, igual. ¿Qué ropa se pondría a las Imágenes?, para qué hablar; etc., etc. Cuando comienza este movimiento todo cambia y empieza a masificarse, ya no es tan fácil poner de acuerdo a los hermanos y por lo tanto comienza el trafico de influencias, Desgraciadamente esta necesidad de influencias se cubría a cambio de favores y otras tantas actitudes equivocadas y perjudiciales para las Hermandades que llegaron al punto de manipulación al que después se llego y que tan perjudicial ha sido para muchas Hermandades.
En aquel caso la junta de gobierno apostó por hombres de la casa para que continuaran con la cuadrilla del palio, como había hecho cuando se creó la del Señor, por lo tanto uno de los capataces del Cristo paso al palio y seguimos en la línea de trabajo marcada aunque ya no con la insistencia de los tres ensayos a la semana ni tampoco con la “limpieza de miras” que empezó todo aquel movimiento que no fue otra que dar una solución airosa a un problema que se vislumbraba en el futuro inmediato: la falta de costaleros profesionales.
Pararse ahí; ahí queó, ¡miarma!
Blog de opinión personal de Rafael Fernández Márquez, sobre temas que le gustan, interesan o preocupan y también de asuntos cofrades de vez en cuando.
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31 ene 2009
30 ene 2009
OLE LOS SENTIMIENTOS BUENOS
Vámono otro poquito, ¡miarma!
Sólo porque un hijo escriba lo que sigue de su padre, merece la pena haber sido costalero.
Este texto está sacado del blog: http://www.jesusdelasalud.blogspot.com/.
Por el contenido del blog se entiende que Jesús debe ser un chaval joven, por como es su contenido también un buen cofrade. Felicidades por los sentimientos que eres capaza de ofrecer en tan pocas letras.
Amigos, un nuevo objetivo se divisa en mi horizonte, ser costalero. Es para mi un sueño poder llegar a sacar a los titulares de mi Hermandad, llevándolos con mi esfuerzo y devoción, y debo ponerme manos a la obra. Lo primero, documentarme. Considero importante la teoría cofrade, y creo también que es una falta de respeto, hacia los que saben meterme debajo de un paso, sin saber que estoy haciendo. Gracias a Dios, tengo un maestro en casa, uno de los que hicieron historia, uno de los buenos.Pero aunque parezca una tontería, me resulta difícil hablar con mi padre sobre el tema, no se, es estraño. Quizá sea el miedo a el no por su parte, quizá sea el miedo a ponerme delante de uno de los grandes. Pero la ilusión que tengo por que llegue abril, con esas igualás de Cruces de Mayo, las ganas que me inundan de meterme debajo y aprender, me matan.Ojalá y llegue a ser como él, un costalero de verdad, de los que sufrían ahí debajo y al mismo tiempo disfrutaban, de los que salían por su devoción y no por su reputación, de los del costal bien puesto, de los que iban bien fajaos. En resumen, un COSTALERO.
Perdón por la copia. ¿Dónde hay que pagar el copyright?
Ahí queó otra vé, ¡miarma!
Sólo porque un hijo escriba lo que sigue de su padre, merece la pena haber sido costalero.
Este texto está sacado del blog: http://www.jesusdelasalud.blogspot.com/.
Por el contenido del blog se entiende que Jesús debe ser un chaval joven, por como es su contenido también un buen cofrade. Felicidades por los sentimientos que eres capaza de ofrecer en tan pocas letras.
Amigos, un nuevo objetivo se divisa en mi horizonte, ser costalero. Es para mi un sueño poder llegar a sacar a los titulares de mi Hermandad, llevándolos con mi esfuerzo y devoción, y debo ponerme manos a la obra. Lo primero, documentarme. Considero importante la teoría cofrade, y creo también que es una falta de respeto, hacia los que saben meterme debajo de un paso, sin saber que estoy haciendo. Gracias a Dios, tengo un maestro en casa, uno de los que hicieron historia, uno de los buenos.Pero aunque parezca una tontería, me resulta difícil hablar con mi padre sobre el tema, no se, es estraño. Quizá sea el miedo a el no por su parte, quizá sea el miedo a ponerme delante de uno de los grandes. Pero la ilusión que tengo por que llegue abril, con esas igualás de Cruces de Mayo, las ganas que me inundan de meterme debajo y aprender, me matan.Ojalá y llegue a ser como él, un costalero de verdad, de los que sufrían ahí debajo y al mismo tiempo disfrutaban, de los que salían por su devoción y no por su reputación, de los del costal bien puesto, de los que iban bien fajaos. En resumen, un COSTALERO.
Perdón por la copia. ¿Dónde hay que pagar el copyright?
Ahí queó otra vé, ¡miarma!
25 ene 2009
HAY DIAS , QUE NO ESTÁ UNO PA NA.
Menos mal que, a los que tenemos fe, al final siempre nuestro Señor sabe mostrarnos la luz y preguntarnos: ¿entonces para que estoy Yo aquí?. Ayer fue un día de esos en los que piensas que si te quedas en la cama, no has perdido nada. No empezó mal pues desayuné, con mi hijo pequeño aunque un tío ya, unos calentitos en el bar la Hacienda de la calle San Hermenegildo, estupendos creerme y si podéis comprobarlo.
Desde allí nos encaminamos a la casa hermandad para ver como iba la cosa por allí pues, al haber estado de viaje de trabajo, no sabía como se habían desarrollado ciertas gestiones que estaban pendientes de hacer. Al entrar en la casa la primera decepción al ver aún allí los boletines sin enviar y enterarme que, además, había problemas con los sobres y se retrasaba el envío hasta el lunes. Que lastima de medios desperdiciados de la Hermandad por los que nos ofrecimos voluntario para formar una junta de gobierno. Digo desperdiciados porque no servirán para anunciar los cultos, que están próximos a celebrarse, a los hermanos, y también por la pésima redacción y configuración del mismo.
También pude comprobar como el “ejemplar comportamiento” de otros hermanos, siguen impidiendo poder cerrar la liquidación de lotería de navidad por no haber hecho efectivo el pago de la misma a los treinta y cinco días de haberse realizado el sorteo. No penséis que son los más desfavorecidos los que tienen problemas para pagar: no, son los de siempre “las vacas sagradas”, podríamos decir, y no creáis que no les hemos avisado, se les telefonéa todas las semanas.
Debido a una gestión complicada que se estaba haciendo y en las que existen distintos puntos de vista de distintos oficiales, ha habido un enfrentamiento personal entre algunos de ellos, con el consiguiente sofocón y disgusto para todos.
Y un poco más tarde, lo peor de todo: un intimo amigo me comenta que el resultado de unas pruebas médicas que le han estado realizando han dado como resultado la seguridad de una anomalía grave y que hay que afrontarla directamente a través de intervención quirúrgica.
Como comprenderéis no me quedan muchas ganas de hacer nada, por lo tanto decido tomarme un tinto con mi hijo y el grupo de amigos que hacemos tertulia los sábados al mediodía y marcharme para casa con la intención de almorzar y acostarme para quitarme un rato de en medio.
Lo dicho, almuerzo pero no llego a acostarme; pues en la dos de TVE, hay un programa que me refuerza en mi teoría de que la emigración española, al centro de Europa y al norte de nuestra misma península, fue tanto o más dura que la que ahora contemplamos de los pobres inmigrantes de los que tanto protestamos y tan mal tratamos. Tengo amigos y conocidos que creyéndose “reyes del mambo”, aunque de raíces pobres, por el bienestar que hemos gozado en los últimos años ya han perdido la memoria y ahora se hacen propósitos de vida de potentados, encaminados a padecer la mayor decepción y el peor de los fracasos de sus vidas. Los mismos que afirman que los españoles no fueron emigrantes como los actuales que nosotros recibimos, que aquellos nadaban en la abundancia y que todos hicieron trabajos de los más nobles y privilegiados y que viajaban con permisos de trabajo y con felicidad aun a costa de dejar atrás a su familia. ILUSOS. Lástima que estos programas no se pongan en horario de máxima audiencia con el fin de enseñarnos en la realidad de la vida que padecieron muchos.
Después de ver el programa y ya pensando tranquilo empiezo a ver la Luz, gracias Dios mio. Recuerdo que, mi amigo, en su conversación ya me ha mostrado que ha dado su primer paso para solucionar su enfermedad. Recuerdo que la ha llamado: CANCER, y ese es el mejor principio para luchar contra ella. Esa es la mejor terapia contra esa enfermedad, la aceptación de tenerla y la disposición positiva a luchar contra la misma. Como comprenderéis es un hombre de fe como yo. Aunque nuestra fe no es mojigata. Nuestra fe es la de aplicación en la vida que llevamos y tratamos de mostrar en el día a día que realizamos.
También lo anterior me ha llevado a pensar, sin justificar la dejadez que hemos cometido y la lapidación de medios que hemos realizado con nuestra mala gestión, la poca importancia que tiene lo demás anteriormente comentado.
Al final, en los cultos, estarán los de siempre aunque el boletín nos hubiese llegado a tiempo a todos. En los primeros días los cabales y en el día grande de la función los figurones. Los que vendremos buscando el sitio destacado para que todos nos vean. Los que no cumplimos con la obligación de oficial pero damos codazos para colocarnos en el primer banco de junta de gobierno. Los que no ayudamos en nada y ahora nos erigimos en protagonistas. En definitiva, la gente que abundamos en las Hermandades. Falsos, fariseos, sepulcros blanqueados como nos llamaría el mismo Jesús si no tuviese la caridad que tiene con nosotros.
Alabado sea Dios, que nos permite gozar de la grandeza de su reino.
Ahí queó, ¡miarma!
Procuraré en la siguiente ser más agradable.
Desde allí nos encaminamos a la casa hermandad para ver como iba la cosa por allí pues, al haber estado de viaje de trabajo, no sabía como se habían desarrollado ciertas gestiones que estaban pendientes de hacer. Al entrar en la casa la primera decepción al ver aún allí los boletines sin enviar y enterarme que, además, había problemas con los sobres y se retrasaba el envío hasta el lunes. Que lastima de medios desperdiciados de la Hermandad por los que nos ofrecimos voluntario para formar una junta de gobierno. Digo desperdiciados porque no servirán para anunciar los cultos, que están próximos a celebrarse, a los hermanos, y también por la pésima redacción y configuración del mismo.
También pude comprobar como el “ejemplar comportamiento” de otros hermanos, siguen impidiendo poder cerrar la liquidación de lotería de navidad por no haber hecho efectivo el pago de la misma a los treinta y cinco días de haberse realizado el sorteo. No penséis que son los más desfavorecidos los que tienen problemas para pagar: no, son los de siempre “las vacas sagradas”, podríamos decir, y no creáis que no les hemos avisado, se les telefonéa todas las semanas.
Debido a una gestión complicada que se estaba haciendo y en las que existen distintos puntos de vista de distintos oficiales, ha habido un enfrentamiento personal entre algunos de ellos, con el consiguiente sofocón y disgusto para todos.
Y un poco más tarde, lo peor de todo: un intimo amigo me comenta que el resultado de unas pruebas médicas que le han estado realizando han dado como resultado la seguridad de una anomalía grave y que hay que afrontarla directamente a través de intervención quirúrgica.
Como comprenderéis no me quedan muchas ganas de hacer nada, por lo tanto decido tomarme un tinto con mi hijo y el grupo de amigos que hacemos tertulia los sábados al mediodía y marcharme para casa con la intención de almorzar y acostarme para quitarme un rato de en medio.
Lo dicho, almuerzo pero no llego a acostarme; pues en la dos de TVE, hay un programa que me refuerza en mi teoría de que la emigración española, al centro de Europa y al norte de nuestra misma península, fue tanto o más dura que la que ahora contemplamos de los pobres inmigrantes de los que tanto protestamos y tan mal tratamos. Tengo amigos y conocidos que creyéndose “reyes del mambo”, aunque de raíces pobres, por el bienestar que hemos gozado en los últimos años ya han perdido la memoria y ahora se hacen propósitos de vida de potentados, encaminados a padecer la mayor decepción y el peor de los fracasos de sus vidas. Los mismos que afirman que los españoles no fueron emigrantes como los actuales que nosotros recibimos, que aquellos nadaban en la abundancia y que todos hicieron trabajos de los más nobles y privilegiados y que viajaban con permisos de trabajo y con felicidad aun a costa de dejar atrás a su familia. ILUSOS. Lástima que estos programas no se pongan en horario de máxima audiencia con el fin de enseñarnos en la realidad de la vida que padecieron muchos.
Después de ver el programa y ya pensando tranquilo empiezo a ver la Luz, gracias Dios mio. Recuerdo que, mi amigo, en su conversación ya me ha mostrado que ha dado su primer paso para solucionar su enfermedad. Recuerdo que la ha llamado: CANCER, y ese es el mejor principio para luchar contra ella. Esa es la mejor terapia contra esa enfermedad, la aceptación de tenerla y la disposición positiva a luchar contra la misma. Como comprenderéis es un hombre de fe como yo. Aunque nuestra fe no es mojigata. Nuestra fe es la de aplicación en la vida que llevamos y tratamos de mostrar en el día a día que realizamos.
También lo anterior me ha llevado a pensar, sin justificar la dejadez que hemos cometido y la lapidación de medios que hemos realizado con nuestra mala gestión, la poca importancia que tiene lo demás anteriormente comentado.
Al final, en los cultos, estarán los de siempre aunque el boletín nos hubiese llegado a tiempo a todos. En los primeros días los cabales y en el día grande de la función los figurones. Los que vendremos buscando el sitio destacado para que todos nos vean. Los que no cumplimos con la obligación de oficial pero damos codazos para colocarnos en el primer banco de junta de gobierno. Los que no ayudamos en nada y ahora nos erigimos en protagonistas. En definitiva, la gente que abundamos en las Hermandades. Falsos, fariseos, sepulcros blanqueados como nos llamaría el mismo Jesús si no tuviese la caridad que tiene con nosotros.
Alabado sea Dios, que nos permite gozar de la grandeza de su reino.
Ahí queó, ¡miarma!
Procuraré en la siguiente ser más agradable.
24 ene 2009
VAMONÓ OTRA VE
Vámono, ¡miarma!, otro poquito.
Pasada la Semana Santa de 1976, nuestro ánimo no decayó. Seguimos muchos frecuentando a diario nuestra casa hermandad y empezamos a consolidarnos en el grupo que aún hoy formamos. Éramos tíos de entre 16 y 30 años; sólo uno de nosotros era mayor, un gallego que paraba por el barrio y se unió a nosotros. También fue un artífice fundamental para nosotros un sastre del barrio de la Alfalfa, Andrés García, al que Dios tenga en su gloria, que con su saber de hermandades y su alegre filosofía de vida nos ayudo a tomar confianza en nosotros mismos. Andrés era un hombre simpático al completo: su fisonomía, su atuendo, su gracejo socarrón, su arte en definitiva aunque nunca hizo intento de meterse debajo con nosotros. Yo siempre le decía que había aprendido bien del sereno de la Alfalfa, Eugenio, al que una vez cuando lo invitaron a formar parte de una cuadrilla de costaleros y queriendo enterarse de qué iba aquello pregunto: ¿qué es lo que hay que hacer?, cuando le contestaron que había que ajustarse un costal al cuello y después meterse debajo de un palo; contesto: –en el cuello no me pongo yo ni una estampa-.
En el ejercicio siguiente dos costaleros de la cuadrilla, con el ánimo de todos, empezaron a formar la del pasocristo, buen trabajo realizaron. También en aquel año la junta de gobierno tomo conciencia de que la labor realizada no era fruto de la “novelería” y confió a otro costalero de la cuadrilla del palio el mando de ella. También es evidente que prescindieron ya de contratar a las cuadrillas de los Srs. Franco.
De la mano de este nuevo capataz, fueron muchos los costaleros de nuestra cuadrilla que formaron el embrión del que después salió una cuadrilla para un pasocristo del Domingo de Ramos. De la mano de Andrés García, salieron otros para empezar en una Hermandad del Viernes Santo tarde. Algunos de la mano de uno de los nuevos capataces del pasocristo y del grupo importante, antes mencionado, del Tiro Línea empezaron en su barrio. Otros fueron en ayuda de D. Manuel Adame, capataz profesional, que aquel año saco, al menos que yo recuerde, La Amargura el Domingo de Ramos y Santa Catalina el Jueves Santo; no todos los que fueron lo hicieron cobrando pues uno de ellos tenía vínculos familiares con D. Manuel y acudió en su ayuda pues ya tenía una falta grande de hombres. Este costalero, el año pasado tuvo el honor de portar de nuevo a nuestro Cristo. También de allí partieron gente para otras tres Hermandades del Viernes Santo tarde, para tres del Domingo de Ramos, y un etc....., amplio.
Posteriormente el Sr. Adame, desinteresadamente y con gran cariño, tuvo a bien atenderme y traspasarme muchos de sus conocimientos en la formación y manejo de una cuadrilla y sobre todo me dio unas directrices muy claras sobre la forma de hacer las “igualás” cuando la junta de gobierno me confió el martillo de la cuadrilla del palio.
En aquel y otros años siguientes también acudimos y “paseamos” a muchas Cofradías de Gloria.
Este año setenta y siete también fue importante y fructífero para todos nosotros y seguimos en el mismo ambiente y ganas de trabajo que en el anterior y primero. Quizás aquello dio pie a confusiones y es una lástima que un trabajo tan bien hecho, un movimiento tan interesante social y religiosamente hablando, diera opción e inducir a algunas personas a cometer errores que en devenir del tiempo han pasado a ser nadie en el mundo del costal cuando lo podían haber sido todo en este diverso y atrayente mundo.
Bueno. Ahí queó, ¡miarma!
En la próxima entrada tendré que echarle corazón pues habré de narrar una situación muy parecida a la que desgraciadamente se ha hecho normal en este mundo querido del costal.
Pasada la Semana Santa de 1976, nuestro ánimo no decayó. Seguimos muchos frecuentando a diario nuestra casa hermandad y empezamos a consolidarnos en el grupo que aún hoy formamos. Éramos tíos de entre 16 y 30 años; sólo uno de nosotros era mayor, un gallego que paraba por el barrio y se unió a nosotros. También fue un artífice fundamental para nosotros un sastre del barrio de la Alfalfa, Andrés García, al que Dios tenga en su gloria, que con su saber de hermandades y su alegre filosofía de vida nos ayudo a tomar confianza en nosotros mismos. Andrés era un hombre simpático al completo: su fisonomía, su atuendo, su gracejo socarrón, su arte en definitiva aunque nunca hizo intento de meterse debajo con nosotros. Yo siempre le decía que había aprendido bien del sereno de la Alfalfa, Eugenio, al que una vez cuando lo invitaron a formar parte de una cuadrilla de costaleros y queriendo enterarse de qué iba aquello pregunto: ¿qué es lo que hay que hacer?, cuando le contestaron que había que ajustarse un costal al cuello y después meterse debajo de un palo; contesto: –en el cuello no me pongo yo ni una estampa-.
En el ejercicio siguiente dos costaleros de la cuadrilla, con el ánimo de todos, empezaron a formar la del pasocristo, buen trabajo realizaron. También en aquel año la junta de gobierno tomo conciencia de que la labor realizada no era fruto de la “novelería” y confió a otro costalero de la cuadrilla del palio el mando de ella. También es evidente que prescindieron ya de contratar a las cuadrillas de los Srs. Franco.
De la mano de este nuevo capataz, fueron muchos los costaleros de nuestra cuadrilla que formaron el embrión del que después salió una cuadrilla para un pasocristo del Domingo de Ramos. De la mano de Andrés García, salieron otros para empezar en una Hermandad del Viernes Santo tarde. Algunos de la mano de uno de los nuevos capataces del pasocristo y del grupo importante, antes mencionado, del Tiro Línea empezaron en su barrio. Otros fueron en ayuda de D. Manuel Adame, capataz profesional, que aquel año saco, al menos que yo recuerde, La Amargura el Domingo de Ramos y Santa Catalina el Jueves Santo; no todos los que fueron lo hicieron cobrando pues uno de ellos tenía vínculos familiares con D. Manuel y acudió en su ayuda pues ya tenía una falta grande de hombres. Este costalero, el año pasado tuvo el honor de portar de nuevo a nuestro Cristo. También de allí partieron gente para otras tres Hermandades del Viernes Santo tarde, para tres del Domingo de Ramos, y un etc....., amplio.
Posteriormente el Sr. Adame, desinteresadamente y con gran cariño, tuvo a bien atenderme y traspasarme muchos de sus conocimientos en la formación y manejo de una cuadrilla y sobre todo me dio unas directrices muy claras sobre la forma de hacer las “igualás” cuando la junta de gobierno me confió el martillo de la cuadrilla del palio.
En aquel y otros años siguientes también acudimos y “paseamos” a muchas Cofradías de Gloria.
Este año setenta y siete también fue importante y fructífero para todos nosotros y seguimos en el mismo ambiente y ganas de trabajo que en el anterior y primero. Quizás aquello dio pie a confusiones y es una lástima que un trabajo tan bien hecho, un movimiento tan interesante social y religiosamente hablando, diera opción e inducir a algunas personas a cometer errores que en devenir del tiempo han pasado a ser nadie en el mundo del costal cuando lo podían haber sido todo en este diverso y atrayente mundo.
Bueno. Ahí queó, ¡miarma!
En la próxima entrada tendré que echarle corazón pues habré de narrar una situación muy parecida a la que desgraciadamente se ha hecho normal en este mundo querido del costal.
21 ene 2009
LA SEGUNDA CHICOTÁ
Vámono otra ve, ¡miarma!
¡¡¡Pedazo de paseo le pegamos a esta Señora de Gloria!!!, en serio: pocas veces he visto un paso andar como anduvo aquél, con sencillez, siempre sobre los pies, sin mecías ni nada parecido, un lujo en pocas palabras.
Era un paso pequeño, más que pequeño angosto o claustrofóbico, y en él íbamos trabajando gente muy grande como por ejemplo, para que os hagáis una idea: Paco Bonilla que es un costalero conocido que ha paseado por Sevilla, en primera trabajadera pasos de Cristo altos como: su Hermandad Santa Genoveva, Hiniesta, Carretería y otros cuantos. Excelente costalero Paco, pero mejor persona aún.
Aquella tarde se llegó a ilusionar con nosotros D. Manuel Franco, que nos iba mandando y así se lo hizo saber a su hermano D. Rafael, que no se despistó en toda la tarde de los alrededores de la Cofradía.
Seguimos ensayando, a pesar del buen trabajo conseguido, los tres días a la semana pero ya no era lo mismo. Ya éramos una cuadrilla de costaleros. Una cuadrilla en el sentido amplio del significado de la palabra y sobre todo, y más importante, éramos un grupo de amigos para siempre. Todavía hoy a los treinta y cuatro años seguimos siendo un grupo, cada uno por su Hermandad, pero grupo indiscutible.
Fueron pasando las semanas y a finales del mes de enero del año 1975, cuando acabó la función principal de Nuestra Señora y Madre de la ......., nuestro Hermano Mayor nos anunció que por acuerdo de la junta de gobierno éramos ya la cuadrilla de hermanos costaleros de la Hermandad. Querer explicar los sentimientos que allí explotaron es una quimera: cuanta ilusión, cuanta alegría, cuantos llantos.
Llego el gran día de la Semana Santa del 1976 y cuando por la tarde nos estábamos preparando para la Estación de Penitencia un grupo de costaleros de la cuadrilla de los Srs. Franco hizo un amago de enfrentamiento con nosotros pues estaban contratados por la Hermandad. Todo se tranquilizó debido principalmente a la mediación del costalero que nos había enseñado D. Antonio Mesonero y al auxiliar de D. Manuel Franco, D. Antonio Pérez que fue el encargado de dirigirnos aquella tarde. Aguantaron los costaleros “profesionales” hasta la salida del paso y no pudiéndose contener ponían todo su empeño en ayudarnos desde fuera, en la muy difícil salida, dándonos voces de ánimo y cariño.
Cuando salimos de la Catedral, allí volvían a estar los “ratones” por si hacía falta. Fácil nos lo pusieron a nosotros, y más todavía, a la junta de gobierno que tenían en aquél momento que decidir si seguíamos nosotros hasta nuestra casa o nos hacían el relevo. Fueron ellos, los costaleros, los que dijeron –vámono pa casa que los niños pueden con esto-. Eso fue lo que dijeron, pero ninguno se retiró de nuestro alrededor hasta que llegaron a nuestra casa en las primeras horas de la madrugada. Digo llegaron porque yo, al llegar las 11,45, me tuve que ir para la carretera de Alcalá de Guadaira al cuartel de Logística, donde tenía que estar a las doce de la noche por estar prestando servicio militar y no poder conseguir permiso.
No debimos quedar muy cansados, pues de forma física estábamos como el actual Barcelona de fútbol, cuando en las primeras horas de la tarde del día siguiente al paso de una Cofradía muy querida en la mía decidimos mover el paso de palio hasta la puerta de nuestro Templo. Esto nos valió una amonestación del Consejo que por entonces tenía capacidad sancionadora en estos temas. Terminó la Semana Santa de 1976, pero en nosotros quedó bien arraigada la semilla que daría paso a la formación de otra para el paso de Nuestro Señor y la colaboración con otras Hermandades en la formación de cuadrillas de hermanos costaleros.
Bueno, ahí queó ¡miarma!
En otra chicota seguiremos con la comparativa.
¡¡¡Pedazo de paseo le pegamos a esta Señora de Gloria!!!, en serio: pocas veces he visto un paso andar como anduvo aquél, con sencillez, siempre sobre los pies, sin mecías ni nada parecido, un lujo en pocas palabras.
Era un paso pequeño, más que pequeño angosto o claustrofóbico, y en él íbamos trabajando gente muy grande como por ejemplo, para que os hagáis una idea: Paco Bonilla que es un costalero conocido que ha paseado por Sevilla, en primera trabajadera pasos de Cristo altos como: su Hermandad Santa Genoveva, Hiniesta, Carretería y otros cuantos. Excelente costalero Paco, pero mejor persona aún.
Aquella tarde se llegó a ilusionar con nosotros D. Manuel Franco, que nos iba mandando y así se lo hizo saber a su hermano D. Rafael, que no se despistó en toda la tarde de los alrededores de la Cofradía.
Seguimos ensayando, a pesar del buen trabajo conseguido, los tres días a la semana pero ya no era lo mismo. Ya éramos una cuadrilla de costaleros. Una cuadrilla en el sentido amplio del significado de la palabra y sobre todo, y más importante, éramos un grupo de amigos para siempre. Todavía hoy a los treinta y cuatro años seguimos siendo un grupo, cada uno por su Hermandad, pero grupo indiscutible.
Fueron pasando las semanas y a finales del mes de enero del año 1975, cuando acabó la función principal de Nuestra Señora y Madre de la ......., nuestro Hermano Mayor nos anunció que por acuerdo de la junta de gobierno éramos ya la cuadrilla de hermanos costaleros de la Hermandad. Querer explicar los sentimientos que allí explotaron es una quimera: cuanta ilusión, cuanta alegría, cuantos llantos.
Llego el gran día de la Semana Santa del 1976 y cuando por la tarde nos estábamos preparando para la Estación de Penitencia un grupo de costaleros de la cuadrilla de los Srs. Franco hizo un amago de enfrentamiento con nosotros pues estaban contratados por la Hermandad. Todo se tranquilizó debido principalmente a la mediación del costalero que nos había enseñado D. Antonio Mesonero y al auxiliar de D. Manuel Franco, D. Antonio Pérez que fue el encargado de dirigirnos aquella tarde. Aguantaron los costaleros “profesionales” hasta la salida del paso y no pudiéndose contener ponían todo su empeño en ayudarnos desde fuera, en la muy difícil salida, dándonos voces de ánimo y cariño.
Cuando salimos de la Catedral, allí volvían a estar los “ratones” por si hacía falta. Fácil nos lo pusieron a nosotros, y más todavía, a la junta de gobierno que tenían en aquél momento que decidir si seguíamos nosotros hasta nuestra casa o nos hacían el relevo. Fueron ellos, los costaleros, los que dijeron –vámono pa casa que los niños pueden con esto-. Eso fue lo que dijeron, pero ninguno se retiró de nuestro alrededor hasta que llegaron a nuestra casa en las primeras horas de la madrugada. Digo llegaron porque yo, al llegar las 11,45, me tuve que ir para la carretera de Alcalá de Guadaira al cuartel de Logística, donde tenía que estar a las doce de la noche por estar prestando servicio militar y no poder conseguir permiso.
No debimos quedar muy cansados, pues de forma física estábamos como el actual Barcelona de fútbol, cuando en las primeras horas de la tarde del día siguiente al paso de una Cofradía muy querida en la mía decidimos mover el paso de palio hasta la puerta de nuestro Templo. Esto nos valió una amonestación del Consejo que por entonces tenía capacidad sancionadora en estos temas. Terminó la Semana Santa de 1976, pero en nosotros quedó bien arraigada la semilla que daría paso a la formación de otra para el paso de Nuestro Señor y la colaboración con otras Hermandades en la formación de cuadrillas de hermanos costaleros.
Bueno, ahí queó ¡miarma!
En otra chicota seguiremos con la comparativa.
18 ene 2009
COSTALEROS: COMPARACION EN EL TIEMPO Y FORMAS
No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Al menos yo no lo creo así, pero sí estoy seguro que ahora es muy diferente.
Me refiero, en el párrafo anterior, al mundo del costal. Cuando se inició el movimiento de costaleros hermanos, las formas de actuación variaban bastante de las actuales. En aquel entonces nos teníamos que ganar el puesto: primero ante la junta de gobierno, segundo ante el capataz que admitiera hacer el trabajo necesario con los “niños” y tercero ante la opinión general de los hermanos. También es cierto que no había la presión mediática que impera hoy en el mundo de las Cofradías y, por lo tanto, en los dirigentes no pesaba tanto la toma de decisiones que después se pudieran tornar en erróneas.
No quiero dejar de agradecer a los capataces que posibilitaron que chavales sin preparación entráramos a formar parte del mundo de la “gente de abajo”. D. Salvador Dorado, D. Manuel Santiago, D. Rafael y D. Manuel Franco los precursores y algún otro, pocos al principio, fueron los que posibilitaron el cambio de sistemas necesarios para llevarlo a cabo. Se jugaron mucho, es evidente. Igualmente hay que agradecerles que pusiesen a disposición de estas cuadrillas a sus ayudantes y auxiliares para que nos enseñaran las más elementales técnicas.
En la cuadrilla que yo participé, y ayudé a organizar en aquel entonces, todo empezó con la mudá del pasocristo, en la “desarmá”, desde la parroquia hasta la casa hermandad donde teníamos el almacén. Hoy, cuando lo recordamos, nos reímos mucho: qué tipos, qué alpargatas, qué temblores, qué miedo, qué respeto hasta terminar aquel compromiso. Pero que grandeza la confianza y auto-estima ganada con la “hazaña conseguida” en aquellos maravillosos y escasos cincuenta metros.
Indudablemente, después de aquella proeza empezó la "lucha" con la junta de gobierno, con todo el apoyo de quien por entonces era nuestro Hermano Mayor, al que Dios tenga en su gloria, para que nos dejasen seguir adelante con el proyecto de cuadrilla. Además nosotros añadíamos una nueva dificultad, a lo único existente, pues nuestra apuesta fue sacar el paso de palio.
Para ello, si hizo necesario formar un grupo de treinta y algo de jóvenes dispuestos a afrontar el sacrificio necesario que suponía ensayar tres días a la semana, desde la semana siguiente a la feria de abril. Hermanos éramos unos quince y se nos unieron un buen grupo de jóvenes del polígono San Pablo, otro buen grupo del Tiro de Línea, un grupo de hermanos de Pasión y otros tantos de otras Hermandades, en su afán de empezar a ser costaleros. Hoy la Hermandad cuenta en sus filas de nazarenos y trabajaderas con muchos hijos de aquellos que se nos unieron sin ser hermanos.
En aquella cuadrilla empezaron muchos costaleros llamados a formar cuadrillas en otras Hermandades y fue igualmente un buen vivero de capataces de los que muchos aún están en activo: Paco Arnaiz, Alejandro Ollero, Carlos Villanueva, Ramón Castro, Ramón Aramburu, Carlos Tejado, José Manuel Huertas, Justo Calvo, Félix Roca, Fali Márquez, Jesús de la Salud Moreno, Andrés Moreno, y algún otro que seguro paso por alto y por lo que pido perdón. Estos en cuanto a la primera cuadrilla, después en el transcurso de los años siguieron saliendo capataces de entre las nuevas incorporaciones.
Os podéis figurar el verano que pasamos, pues no paramos ni en julio ni en agosto ni tampoco bajamos el ritmo de los tres ensayos semanales. Tampoco podemos olvidar los exámenes que nos hacía de vez en cuando D. Manuel Franco, pruebas que, analizadas hoy en la frialdad que da el tiempo, eran más unas pruebas para que renunciáramos a nuestras aspiraciones que a evaluar en realidad los progresos conseguidos. Pero como siempre todo esfuerzo tiene su recompensa, allá por el mes de agosto contacto con nosotros una Hermandad de Gloria para que sacáramos el paso de su Titular en el mes de octubre, debido a que en su penuria económica no podían hacer frente al costo que significaba la contratación de una cuadrilla de costaleros “profesionales”.
Bueno: ahí queó, ¡miarma!
En una próxima entrada seguiremos con la comparación de las formas.
Me refiero, en el párrafo anterior, al mundo del costal. Cuando se inició el movimiento de costaleros hermanos, las formas de actuación variaban bastante de las actuales. En aquel entonces nos teníamos que ganar el puesto: primero ante la junta de gobierno, segundo ante el capataz que admitiera hacer el trabajo necesario con los “niños” y tercero ante la opinión general de los hermanos. También es cierto que no había la presión mediática que impera hoy en el mundo de las Cofradías y, por lo tanto, en los dirigentes no pesaba tanto la toma de decisiones que después se pudieran tornar en erróneas.
No quiero dejar de agradecer a los capataces que posibilitaron que chavales sin preparación entráramos a formar parte del mundo de la “gente de abajo”. D. Salvador Dorado, D. Manuel Santiago, D. Rafael y D. Manuel Franco los precursores y algún otro, pocos al principio, fueron los que posibilitaron el cambio de sistemas necesarios para llevarlo a cabo. Se jugaron mucho, es evidente. Igualmente hay que agradecerles que pusiesen a disposición de estas cuadrillas a sus ayudantes y auxiliares para que nos enseñaran las más elementales técnicas.
En la cuadrilla que yo participé, y ayudé a organizar en aquel entonces, todo empezó con la mudá del pasocristo, en la “desarmá”, desde la parroquia hasta la casa hermandad donde teníamos el almacén. Hoy, cuando lo recordamos, nos reímos mucho: qué tipos, qué alpargatas, qué temblores, qué miedo, qué respeto hasta terminar aquel compromiso. Pero que grandeza la confianza y auto-estima ganada con la “hazaña conseguida” en aquellos maravillosos y escasos cincuenta metros.
Indudablemente, después de aquella proeza empezó la "lucha" con la junta de gobierno, con todo el apoyo de quien por entonces era nuestro Hermano Mayor, al que Dios tenga en su gloria, para que nos dejasen seguir adelante con el proyecto de cuadrilla. Además nosotros añadíamos una nueva dificultad, a lo único existente, pues nuestra apuesta fue sacar el paso de palio.
Para ello, si hizo necesario formar un grupo de treinta y algo de jóvenes dispuestos a afrontar el sacrificio necesario que suponía ensayar tres días a la semana, desde la semana siguiente a la feria de abril. Hermanos éramos unos quince y se nos unieron un buen grupo de jóvenes del polígono San Pablo, otro buen grupo del Tiro de Línea, un grupo de hermanos de Pasión y otros tantos de otras Hermandades, en su afán de empezar a ser costaleros. Hoy la Hermandad cuenta en sus filas de nazarenos y trabajaderas con muchos hijos de aquellos que se nos unieron sin ser hermanos.
En aquella cuadrilla empezaron muchos costaleros llamados a formar cuadrillas en otras Hermandades y fue igualmente un buen vivero de capataces de los que muchos aún están en activo: Paco Arnaiz, Alejandro Ollero, Carlos Villanueva, Ramón Castro, Ramón Aramburu, Carlos Tejado, José Manuel Huertas, Justo Calvo, Félix Roca, Fali Márquez, Jesús de la Salud Moreno, Andrés Moreno, y algún otro que seguro paso por alto y por lo que pido perdón. Estos en cuanto a la primera cuadrilla, después en el transcurso de los años siguieron saliendo capataces de entre las nuevas incorporaciones.
Os podéis figurar el verano que pasamos, pues no paramos ni en julio ni en agosto ni tampoco bajamos el ritmo de los tres ensayos semanales. Tampoco podemos olvidar los exámenes que nos hacía de vez en cuando D. Manuel Franco, pruebas que, analizadas hoy en la frialdad que da el tiempo, eran más unas pruebas para que renunciáramos a nuestras aspiraciones que a evaluar en realidad los progresos conseguidos. Pero como siempre todo esfuerzo tiene su recompensa, allá por el mes de agosto contacto con nosotros una Hermandad de Gloria para que sacáramos el paso de su Titular en el mes de octubre, debido a que en su penuria económica no podían hacer frente al costo que significaba la contratación de una cuadrilla de costaleros “profesionales”.
Bueno: ahí queó, ¡miarma!
En una próxima entrada seguiremos con la comparación de las formas.
15 ene 2009
LAS PRISAS EN LAS HERMANDADES
Hemos logrado llevar a las Hermandades las prisas que, desafortunadamente, están presente en nuestro día a día. Estas prisas nunca viene solas, pues normalmente, son acompañadas por la desazón o frustración de no lograr el objetivo perseguido en el corto plazo.
Esto anterior no se refiere sólo a lo material, sino que desgraciadamente, también, a lo personal: prisa por hacerse con el sitio; prisa por lograr puestos de decisión; prisa por ser influyente dentro de la Institución; prisa por conseguir enseres; prisa, prisa, prisa.....
Si contemplamos la historia de nuestras Hermandades, éstas se han hecho a lo largo del tiempo: y bien orgulloso de ello que nos mostramos cuando cumplimos edad lo suficientemente significativa como para celebrarlos. No digamos nada si hemos logrado que en vez de años, son siglos los llamados a celebrar.
Ahora, por contra, el "ipso facto" es lo que impera. Antes de aprender a ser nazareno ya queremos ser celador o diputado de tramo; antes de aprender a fajarnos o hacernos la "ropa" ya queremos que nos igualen en un costero o, mejor aún, en un zanco; antes de aprender a limpiar un candelero ya queremos fundir la candelería; etc, etc, etc......
Para qué vamos a hablar de adquisiciones. Tenemos que tener a nuestra disposición el mejor taller de bordado, el mejor tallista y dorador, el mejor orfebre, el mejor florista, el mejor vestidor; todo lo mejor en pocas palabras pero sin esfuerzo, por favor esfuerzo el mínimo.
Perdona, pero yo no tengo a quien venderle lotería de navidad; perdona, pero yo no tengo tiempo para ayudar en los montajes; perdona, pero a la hora que se han puesto los cultos yo no puedo venir; perdona, pero me viene mal ahora contribuir a la bolsa de caridad; perdona, perdona, perdona..... Estás son las excusas que solemos argumentar para justificar nuestra falta de compromiso con la Hermandad, eso sí, hasta el momento "fashion" entonces maric... el último: ¿dónde nos sentamos los viejos en la función o el pregón?, ¿dónde nos sentamos los antiguos miembros de junta?, ¡oye! ¿atiendo yo a las representaciones o autoridades? es que como las conozco, pero sin compromiso, ¡eh!; peleas y carreras por encontrar un hueco en el banco de junta de gobierno. Estas son preguntas y actitudes fáciles de escuchar y ver en los actos culmen de la Hermandad.
Tengamos paciencia, mucha paciencia que nos irá mejor en todos los aspectos dentro de nuestras Hermandades.
Luchemos por la dignidad, seamos comedidos en los gastos y generosos en nuestras ayudas a los más desfavorecidos, seamos humildes y serviciales y el tiempo todo nos lo concederá con la ayuda de Dios.
Ahí queó, ¡miarma!
Hasta otra entrada.
Esto anterior no se refiere sólo a lo material, sino que desgraciadamente, también, a lo personal: prisa por hacerse con el sitio; prisa por lograr puestos de decisión; prisa por ser influyente dentro de la Institución; prisa por conseguir enseres; prisa, prisa, prisa.....
Si contemplamos la historia de nuestras Hermandades, éstas se han hecho a lo largo del tiempo: y bien orgulloso de ello que nos mostramos cuando cumplimos edad lo suficientemente significativa como para celebrarlos. No digamos nada si hemos logrado que en vez de años, son siglos los llamados a celebrar.
Ahora, por contra, el "ipso facto" es lo que impera. Antes de aprender a ser nazareno ya queremos ser celador o diputado de tramo; antes de aprender a fajarnos o hacernos la "ropa" ya queremos que nos igualen en un costero o, mejor aún, en un zanco; antes de aprender a limpiar un candelero ya queremos fundir la candelería; etc, etc, etc......
Para qué vamos a hablar de adquisiciones. Tenemos que tener a nuestra disposición el mejor taller de bordado, el mejor tallista y dorador, el mejor orfebre, el mejor florista, el mejor vestidor; todo lo mejor en pocas palabras pero sin esfuerzo, por favor esfuerzo el mínimo.
Perdona, pero yo no tengo a quien venderle lotería de navidad; perdona, pero yo no tengo tiempo para ayudar en los montajes; perdona, pero a la hora que se han puesto los cultos yo no puedo venir; perdona, pero me viene mal ahora contribuir a la bolsa de caridad; perdona, perdona, perdona..... Estás son las excusas que solemos argumentar para justificar nuestra falta de compromiso con la Hermandad, eso sí, hasta el momento "fashion" entonces maric... el último: ¿dónde nos sentamos los viejos en la función o el pregón?, ¿dónde nos sentamos los antiguos miembros de junta?, ¡oye! ¿atiendo yo a las representaciones o autoridades? es que como las conozco, pero sin compromiso, ¡eh!; peleas y carreras por encontrar un hueco en el banco de junta de gobierno. Estas son preguntas y actitudes fáciles de escuchar y ver en los actos culmen de la Hermandad.
Tengamos paciencia, mucha paciencia que nos irá mejor en todos los aspectos dentro de nuestras Hermandades.
Luchemos por la dignidad, seamos comedidos en los gastos y generosos en nuestras ayudas a los más desfavorecidos, seamos humildes y serviciales y el tiempo todo nos lo concederá con la ayuda de Dios.
Ahí queó, ¡miarma!
Hasta otra entrada.
10 ene 2009
MI PRIMERA ENTRADA
Al ser ésta mi primera toma de contacto con el blog, y aunque quiero mantener anónima mi identidad, seguidamente quiero dar a conocer algunos detalles que ayudarán a los visitantes a conocerme un poco.
Nací en Sevilla en febrero de 1956, en el seno de una familia muy humilde y en un corral de vecinos del barrio de la Alfalfa. Aquí, en Sevilla, sigo viviendo aunque ahora no en la Alfalfa sino en el "Moscú sevillano".
Mi formación escolar tuvo lugar en dos colegios: Colegio Público San Isidoro (mesón del moro, con perdón) y Escolapios (sección gratuitos). Posteriormente el bachillerato lo hice en el Instituto San Isidoro.
Estoy felizmente casado y tengo tres hijos. Actualmente trabajo de Técnico Comercial en una importante Multinacional del Sector Diverso desde hace diez y nueve años.
Me confieso cristiano católico apostólico y romano, y practicante de mi fe y religión. Soy hermano de dos Hermandades de Penitencia y una del Rocío, también pertenezco a la Asociación de fieles de la Virgen de los Reyes. Colaboro en ellas en todo lo que me solicitan y puedo aunque, a fuer de ser sincero, mis desvelos y trabajo están centrados en una de ellas. He sido en esta última: nazareno, costalero (aunque os creáis que es cachondeo, también yo fui "patero"), capataz de su "pasopalio", miembro de su junta auxiliar de juventud y Oficial de Junta de Gobierno en más de una ocasión.
Soy rociero, como he indicado antes, y cada vez que he podido, que gracias a Dios han sido muchas, he peregrinado hasta las plantas de la Señora allá en su aldéa.
Me gusta ser amigo de mis amigos y me esfuerzo por ser "buena gente" y servicial con todos. Amigo mio puede ser cualquiera. Lo que sí me reservo es el derecho de escoger a mis enemigos, es por ésto último que tengo tan pocos; pero lo siento, todo el mundo no puede tener esa categoría. Ésta, la categoría de enemigo mio, hay que ganársela.
Mi segunda patria chica es Cádiz. Allí me siento como en mi casa y tengo una gran "pléyade" de buenos amigos. Siendo muy sincero, como me he propuesto en esta primera entrada, os tengo que decir que también soy gaditano pues como bien dijo mi doble paisano D. Antonio Burgos -los gaditanos nacemos donde nos sale de los "cojo..."-.
Al margen he puesto algunos de los blog que suelo visitar asiduamente, junto con la páginas web de Artesacro, y los "Tomas de Hora" que publica mi amigo Juan Luis Franco en la Web Pasión Cofrade.
Ahí queó, ¡miarma!. Ya he puesto la primera piedra, ahora veremos de seguir la obra.
Hasta otra futura entrada.
Nací en Sevilla en febrero de 1956, en el seno de una familia muy humilde y en un corral de vecinos del barrio de la Alfalfa. Aquí, en Sevilla, sigo viviendo aunque ahora no en la Alfalfa sino en el "Moscú sevillano".
Mi formación escolar tuvo lugar en dos colegios: Colegio Público San Isidoro (mesón del moro, con perdón) y Escolapios (sección gratuitos). Posteriormente el bachillerato lo hice en el Instituto San Isidoro.
Estoy felizmente casado y tengo tres hijos. Actualmente trabajo de Técnico Comercial en una importante Multinacional del Sector Diverso desde hace diez y nueve años.
Me confieso cristiano católico apostólico y romano, y practicante de mi fe y religión. Soy hermano de dos Hermandades de Penitencia y una del Rocío, también pertenezco a la Asociación de fieles de la Virgen de los Reyes. Colaboro en ellas en todo lo que me solicitan y puedo aunque, a fuer de ser sincero, mis desvelos y trabajo están centrados en una de ellas. He sido en esta última: nazareno, costalero (aunque os creáis que es cachondeo, también yo fui "patero"), capataz de su "pasopalio", miembro de su junta auxiliar de juventud y Oficial de Junta de Gobierno en más de una ocasión.
Soy rociero, como he indicado antes, y cada vez que he podido, que gracias a Dios han sido muchas, he peregrinado hasta las plantas de la Señora allá en su aldéa.
Me gusta ser amigo de mis amigos y me esfuerzo por ser "buena gente" y servicial con todos. Amigo mio puede ser cualquiera. Lo que sí me reservo es el derecho de escoger a mis enemigos, es por ésto último que tengo tan pocos; pero lo siento, todo el mundo no puede tener esa categoría. Ésta, la categoría de enemigo mio, hay que ganársela.
Mi segunda patria chica es Cádiz. Allí me siento como en mi casa y tengo una gran "pléyade" de buenos amigos. Siendo muy sincero, como me he propuesto en esta primera entrada, os tengo que decir que también soy gaditano pues como bien dijo mi doble paisano D. Antonio Burgos -los gaditanos nacemos donde nos sale de los "cojo..."-.
Al margen he puesto algunos de los blog que suelo visitar asiduamente, junto con la páginas web de Artesacro, y los "Tomas de Hora" que publica mi amigo Juan Luis Franco en la Web Pasión Cofrade.
Ahí queó, ¡miarma!. Ya he puesto la primera piedra, ahora veremos de seguir la obra.
Hasta otra futura entrada.
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