Seguidores

31 mar. 2018

¡FELIZ RESURRECCIÓN DEL SEÑOR!


Yo de niño, como he contado más de una vez, pasé mucho miedo con la eternidad. No me entraba en la cabeza, sobre todo pensando en el castigo Divino, en el miedo a Dios. También lo tuve mientras creí en el infierno.
Conforme me he preocupado de enterarme, lo más y mejor posible dentro de mis muchísimas limitaciones intelectuales, de lo que Dios quiere de nosotros, le he perdido muchísimo miedo a la muerte y he entendido que nuestra vida, y muerte, está aquí: en el día a día, en la verdad, en disfrutar, o sufrir, el Reino de Dios que nos enseñó el Hijo de María.
Sí, he dicho sufrir el Reino de Dios. El que nos trató de enseñar Jesús y, aún hoy, todavía, no lo hemos logrado conocer. Seguimos empeñado en condenar nuestra vida y la de los demás, principalmente la de los demás. Nos siguen satisfaciendo más las desgracias del prójimo que nuestras consecuciones. Seguimos ambicionando poder ser los más ricos de los cementerios y olvidamos que, como dice Francisco: detrás de nuestro coche fúnebre, no va a ir ningún camión de mudanza.
Del que volvemos a celebrar y conmemorar mañana su Resurrección a la vida, creo que nos quiso decir algo más parecido a lo que sigue, que a lo que nos siguen contando que dijo.
Fragmento del poema “El Dios de Spinoza”:
Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.
Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío.
¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti?
¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice?
¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad?
¿Qué clase de dios puede hacer eso?
Que el Hombre nos ayude a cambiar. Que nos ayude a entender que la verdad está en el respeto y el amor al prójimo. Que nos ayude a amar a nuestro prójimo como Él nos ama y lograremos disfrutar del Reino de Dios.
Recordemos: Mañana puede ser un gran día, preocupémonos de seguirle, pero no solo en la Cruz, sino en la Vida que tan generosamente se nos ha dado.
Ea, hasta otra.

1 comentario:

Capitán dijo...

Qué alegría leerte, siempre reconforta