Seguidores

21 ene. 2010

¿Y POR QUÉ APLAUDIRÍAN?

Ayer me llamo mucho la atención, cuando me enteré en la radio, que los componentes de la CEOE cerraron su asamblea con un fuerte aplauso en apoyo a Gerardo Díaz Ferrán, que es su actual Presidente.

También informaban en la radio que un buen número de antiguos empleados de Air Comet, se manifestaban a la puerta del centro de reunión. Posteriormente, en imágenes que pusieron en el informativo de la noche de Tele 5, se vio que estos empleados, algunos, estaban acompañados de sus hijos pequeños.

Presumo que los asistente a esa Asamblea estarían enterados de todo lo que se ha hablado de la gestión que había realizado en una de sus empresas que desembocaron en el despido de los empleados, el problema causado a multitud de viajeros de bajos recursos económicos y que, de momento al menos algo nos ha costado a los que pagamos "relogiosamente" los impuestos, se vieron en la imposibilidad de viajar a sus destinos en Sudamérica y el impago a Caja Madrid de los créditos concedidos a esa Compañía.

Es por esto que no entiendo el aplauso, a no ser que los señores empresarios se encuentren conforme e identificados con las formas de actuación de un presunto delincuente.

Yo podría estar conforme, hay que ser cabrón, en qué cuando una empresa da muchos beneficios al empleado se le obligue a estar satisfecho con recibir sólo su salario y nada más; ya decía Jorge Cafrune: “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”; también podría estar conforme, seré gilipolla, en que todo el éxito de una empresa se atribuya a su Gestor sin conceder ningún mérito a los demás colaboradores, sin embargo nunca entenderé que, ante el fracaso de una compañía todos los colaboradores y clientes salgan perjudicados menos el Gerente de la misma que, como en este caso, sale y se va de “rositas” y con la cabeza bien alta.

Este señor, Díaz Ferrán, cuenta con el silencio del Gobierno de la Nación y de los Sindicatos, con el apoyo de Rajoy, con la comprensión de Caja Madrid, que le otorga una moratoria en la devolución de los créditos, y, para colmo, del señor Botín del Banco Santander que le ayuda en la consecución de créditos para otra de sus empresas, Marsans, con unas maniobras que tendremos que emborracharnos en la taberna del Tato, que de esto sabe una hartá, www.latabernadeltato.blogspot.com, para que le dé tiempo a explicárnoslo.

Sé que soy muy simple, además de los calificativos que ya me he endosado más arriba; pero yo viví la caída de una empresa en la que trabajé hace años y el dueño salió tan mal parado como todos los que allí colaborábamos. No entiendo por el contrario lo que está pasando en este y otros muchos casos parecidos.

"Afortunadamente", ahora a Caja Madrid llega el sr. Rato con su gran sentido social, y la misma moratoria que la Caja le ha concedido al empresario se las hará extensible a los damnificados y empleados de Air Comet, en sus créditos personales e hipotecarios, que no podrán satisfacer al haber sido engañados y despedidos por ese gran empresario que es el señor Díaz Ferrán.

Ante todo lo anterior que mejor que gritar con los empresarios: ¡Viva esta España Socialista! Pero que viva libre de estos indeseables de la sociedad, libre de los que les aplauden, libre de los que les apoyan, libre de los que los consienten y principalmente libre de los que se callan.

¡Duro con ellos valientes, vamos a meterle un puntito que un poquito más le cabe! todavía.

Ea, hasta otra, miarmas.

8 comentarios:

X dijo...

Es un clásico, yo ya ni me sorprendo: doy por hecho que, cuando el barco se hunde, mueren todos menos el capitán.

Lisset Vázquez Meizoso dijo...

Pasan estas cosas, por desgracia y también pasan otras que dan pena. Tengo un amigo que llevaba una pequeña empresa de 6 empleados, este año pasado no consiguió ni un cliente, al final, después de mantener a los empleados el año pasado entero con sus ahorros, los ha tenido que despedir, hoy todos le odian y le han retirado la palabra y encima le han reclamado en juzgados. Tampoco es justo, pero ahí está que cuando la cosa va de dinero, de trabajo, de supervivencia, la gente olvida lo que es justo. En ambos bandos cuecen habas, pero es cierto que las grandes empresas de verdad se convierten en verdaderas montañas que cuando caen, llevan demasiada gente por medio y siempre duele. No hay nada que se pueda decir para animar a aquellos que pierden su trabajo, excepto que hay seguir adelante, por nosotros y por nuestros hijos por muy malo que parezca el panorama.

Sombras Chinescas dijo...

Si debes cien mil euros, el bánco te sácará las entrañas a la mínima. Si debes cien millones, te concederán todas las facilidades del mundo.

La vida puede ser corta, sorprendente o extravagante, pero nunca justa.

Saludos.

Juanma dijo...

Hoy me encuentro con el trabajo hecho, Rafael: Lisset lo hizo por mí y hago mías sus palabras.

Un fuerte abrazo.

Jesus Dominguez dijo...

Qué poca vergüenza hay que tener. Así nos va.

Un saludo

Jesús Domínguez

verdial dijo...

No me sorprende. Parece que el mundo se hizo para hacer más poderoso a los poderosos.

Un abrazo

Lola Montalvo dijo...

Los de la patronal aplauden a este señor porque les da ejemplo: cuando sus correpondientes empresas vayan mal, ellos también quieren cerrar como lo hizo él, con quiebra técnica de tal forma que las indemnizaciones las pagará el Estado -nosotros todos, en roman paladino-, lavánodse las manos y tn sonriente. Le aplauden porque le ven un machote que ha hecho lo que debía... forrarse a costa de los demas. Eso no quiere decir que yo afirme que todos los empresarios son igual, ojo. Sólo lo son los que le aplauden y aclaman su forma de proceder. En la crisis los ricos siempre salen bien...
Besos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Hola Jesús, creo que es tu primera llegada por aquí, bienvenido a tu casa.
Espero te guste lo que aquí se ve.
A los demás agradeceros vuestros comentarios y visitas.
Un abrazo.