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14 ene. 2010

LOS MUERTOS DE LA TELE

¡Y mira que la veo poco! A la televisión me refiero, pero es que cada día se me hace más difícil acercarme a ella e insoportable el aguantarla.

Yo no soy tan mayor y he vivido inviernos a montones con tanta agua como está cayendo en éste, recuerdo como mi madre me llevaba al puente de Triana para ver al león y calcular cuánto podría llover todavía sin que hubiese peligro de desborde. De frio para que contar: esas orejas coloradas como cresta de pollo, esos sabañones y ese miedo a recibir los palmetazos de los maestros con las manos tan frías como témpanos de hielo. De calor, mejor no hablar de cuando no existía aire acondicionado y a lo máximo que se podía aspirar era a irte al cine de verano o ponerte en medio del patio de vecinos una vez regado o subirte a dormir con una manta a la azotea de casa.

No sé si habéis observado la gilipollez supina de los “periodistas”, o presentadores, que salen en los informativos o en los programas estos del día a día como España en Directo o el que hace Canal Sur con idéntico formato. No ceo necesario que, para dar una información o mostrar una situación, haya que ser el muerto en el entierro, la novia en la boda o el niño en el bautizo.
Ya no es bastante de hacer noticia de una situación normal, hay que mostrarla en su más cruda realidad. Ahora es noticia de alcance: que llueva en invierno en Galicia, que nieve en Burgos, que los ganaderos recojan el ganado antes de las fuertes nevadas en Asturias o que haga frio en Teruel. Que se desborden los ríos y se lleven por delante todo lo que esté situado en los terrenos anegables ramblas o cauces antiguos de los mismos. Que haga calor en el verano de Sevilla o Córdoba y mucho viento en Tarifa o Algeciras.

Bueno, pues ahora, para mostrarnos estas grandes noticias, los periodistas se meten en el rio hasta la cintura. Se suben a la carretera de montaña más impracticable por el hielo, salen soportando un aguacero enorme bajo un paraguas imposible de sujetarse por el efecto del viento o manchándose de sangre cuando acuden a reportar sobre cualquier accidente.

Que no hijos míos, que no miarmas, que no todo es noticia ni todo es necesario mostrarlo en su faceta más cruel y despiadada. Que es bueno notificar las inclemencias meteorológicas que se avecinen, pero no hace falta buscar al yeti para hacerse una foto con él. Para mostrar el desastre de Haití no es necesario enfocar a una persona enterrada hasta la cintura, igual es más efectivo colaborar a desescombrar para sacarla de su apresamiento; igual que para decir que ha llovido no es menester meterse en un charco. Principalmente, porque no somos tontos los que estamos al otro lado de la pantalla y sabemos interpretar lo que nos dicen sin tener que verlo.

¡Ea, ahí queó! y hasta otro día. A ver si vamos mejorando.

11 comentarios:

X dijo...

Estoy de acuerdo, pero el otro día vi a una rubia toda mona ella, con su plumífero, su gorrito y sus cabellos de oro sueltos, soportando una ventisca cual miembro de Al filo... y quedaba, estéticamente hablando, tan bien... que me enamoré, miarma. Con lo demás, de acuerdo.

Lola Montalvo dijo...

Ante lo explícito de las imágenes, ¿para qué envían un reportero? Las cadenas se ahorraría montones de dinero al enviar sólo a un cámara que recogiera in situ las imágenes... el resto nos lo imaginamos nosotros. Por otro lado, parece que no hay muerto, nieve o vaca espanzurrada si no la sacan en primer plano en plena cervecita con tapa jamón! Besos miles.

Juanma dijo...

Ay, inventos, inventos...si no hay nada nuevo bajo el sol.

Un fuerte abrazo, querido Rafael.

Du Guesclin dijo...

Tienes toda la razón, de hecho ayer pensaba lo mismo mientras veía las imágenes de Haití.

Es que no entiendo que se pretende conseguir mostrando pilas de cadáveres y gente sufriendo en un horario que por cierto puede ser visto por niños. Que se haga en una guerra puede tener cierta lógica moral, morbosa aunque en el fondo defendible, pero ¿en una desgracia de la naturaleza como un terremoto?

Saludos.

Suspiros Cofrades dijo...

Escribía Antonio Burgos en su columna del ABC creo que el martes o el miércoles una mención de estos periodístas que no tienen ni idea del tema y que en circunstancias climáticas como las que hemos pasado no han parado de confundir Climatología con Tiempo Atmosférico.

Hablando como Geógrafo, estas cosas me indignan. Pero la tele es el reflejo de la sociedad desinformada y del "todo vale" que hemos engendrado.

Lisset Vázquez Meizoso dijo...

La gente ve mucha película y esto sale mucho en las películas americanas, lo de los reporteros aventureros, no saben ya cómo destacar para ver quién se fija en ellos y no por lo que dicen, ni de lo que informan, sino para ver qué tal dan en la cámara y a ver si así hacen algo que no sea decir tonterías y que les den un programa propio o algo así, no sé supongo que al final todo es eso, rellenar horas con desinformación o información insustancial y entre medio, publicidad. De eso va la tele hoy en día, por eso no la veo. Sigo adorando las películas y algunas series, y esas las veo, cuando puedo y cuando quiero, en mi dvd pero me niego a ver lo que la gente llama televisión.

Capitán dijo...

Hoy todo debe ser fácil, y el periodismo actual me temo que es el periodismo fácil.

Muy interesnate la entrada, mucho.

Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

Esto es lo que se hace, porque es lo que demanda el público. Comenzó en Telemadrid y, ante el éxito del formato, lo copiaron el resto.
Por supuesto que no es la mejor forma de hacer un informativo, como las revistas del corazón no son mejores que el "Investigación y ciencia", pero venden más.

Saludos.

verdial dijo...

Verdades como puños las que has dicho. Y es que desgraciadamente para crear audiencia, han convertido la noticia en espectáculo.

Un abrazo

dama dijo...

Pero como dice Verdial, si no es así, no es creíble, por lo tanto, no vende.

Besos.

José Miguel Ridao dijo...

Totalmente de acuerdo, Rafael. Un día de estos se meten en una tumba durante un entierro. Sus muertos tos...

Un abrazo.