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31 ene. 2010

CARTA ABIERTA AL SR. ZAPATERO Y AL SR. CORBACHO.

Respetados Sres. Presidente del Gobierno y Ministro de Trabajo.
El último regalo que nos ha preparado su Gobierno, a los de siempre, me ha dejado “anonadado”, iba a poner otro calificativo pero he querido empezar sin ser grosero, pues son muchos los años que llevo trabajando a los cincuenta y cuatro que estoy próximo a cumplir, el día 27 del mes que entra mañana, como para que se me pida más.
Según las tablas publicadas por la prensa en estos días, a mí me corresponderá un año y seis meses más en el prorrateo que se ha propuesto a fin de adecuar la subida de los dos años a partir del 2013. También, se subirá la edad mínima de las prejubilaciones a los cincuenta y ocho años, espero que para todos y sin excepción.
Yo soy de los convencidos que el trabajo es un castigo divino. No quiere decir esto anterior que me sienta un desgraciado por tener que trabajar para buscar las habichuelas; pero, la verdad, es que el deseo de mi realización como ser humano dista mucho de querer encontrarlo en lo laboral como desgraciadamente conozco a muchas personas que lo anteponen ante: familia, ocio, aficiones, etc. Es por lo tanto que considero, esta proposición de ley, una pérdida de mis derechos y un nuevo agravante en mi vida laboral.
La solidaridad es una cualidad que, gracias a Dios, creo me ha sido concedida. El compartir lo que tengo tampoco me es desagradable, si la situación es justa. Lo que no me gusta es el abuso que se tiene en España, gobierne quien gobierne, sobre la clase trabajadora a la que pertenezco, y de la que nunca me he sentido ajeno por no haber creído jamás lo de las clase media que tanto voceáis los Políticos, para tenernos engañados a la sociedad diciéndonos que gozamos de un estado de bienestar que parece nos ha venido dado por arte de “birli birloque”.
Empecé a trabajar en el año 1972 y desde entonces, salvo el periodo del servicio militar, nunca he estado parado laboralmente gracias a Dios, ese tiempo da para que en la información que envía periódicamente su Ministerio de Trabajo de la vida laboral, en la última recibida, llevara casi doce mil días cotizados.
Espero que esta ley, de llegar a sancionarse, afecte también a los Políticos que forman, han formado y formarán parte de las Cámaras y del Gobierno, que no tienen porque cotizar más de siete años para obtener una pensión contributiva vitalicia. Espero que también afecte a los Militares y Fuerzas de Seguridad que tienen lo que llaman “reserva activa” que no es otra situación que cobrar sin trabajar. También espero que se sea mucho más restrictivo en las prejubilaciones en empresas semipúblicas o privadas del tipo: Telefónica, Estándar Eléctrica, Renfe, Banco y Cajas de Ahorros, que nos pasan la pelota, a los de siempre, de pagarles al personal que ya consideran no les es rentable tener.
Mis treinta y cuatro años de cotización, de los que los últimos veinticuatro llevo cotizando en la máxima tarifa me dan el mismo derecho, si tengo la desgracia de quedar en paro en este triste periodo que estamos padeciendo, que al trabajador que bien “motu proprio” o por presión y connivencia de su empresa cotiza en la tarifa mínima, lo hace por menos horas de las trabajadas realmente y que, además cada vez que puede, se da de baja en la empresa, para así aumentar sus ingresos en la economía sumergida cobrando el desempleo. Esta realidad en el sector que se encuadra mi labor: construcción, mantenimiento y servicio, está a la orden del día. Para qué hablar de la Hostelería o del Comercio y pequeña empresa con el sistema de Módulos. Y ya, para rizar el rizo: La Medicina Privada, el Derecho, los Artistas en todas sus variantes, y la gran mayoría de Profesionales libres. Tampoco cuando llegue la edad de la jubilación mis derechos serán muy diferentes que los de aquellos que hayan estado bien guiados, por buenos y caros Asesores, aunque no hayan pegado un palo al agua y desgraciada de mi mujer, si “casco” antes que ella, pues no le quedará ni para comer dignamente a no ser que además haya ahorrado en algún plan de pensiones.
Ya, para definirlo todo, habrá que decir que pertenezco a una generación que hemos padecido en nuestra niñez de los mínimos recursos que tenían nuestros padres, pobres obreros como nosotros. Quizá no pasamos hambre física, todos, pero todavía fuimos de los que besábamos el pan que nos encontrábamos en el suelo y lo poníamos en un sitio reservado por si alguien lo podía aprovechar. Vivimos muchos, en casa de vecinos que eran verdaderos “corrales”, y también, muchos de mi edad, vestimos ropas de nuestros mayores o vecinos porque no había para más. Posteriormente estamos soportando y ayudando a nuestros hijos mayores de veinte y cinco años, incapaces de independizarse debido a la falta de puestos de trabajo y, si lo encuentran, a la inseguridad laboral, y a la nula capacidad de financiación y endeudamiento que tienen. Y lo peor, sin que se nos reconozca este esfuerzo.
Podría estar de acuerdo con todo lo detallado anteriormente, y aceptarlo, si al menos fuese todo proporcional, es decir: si te quedas parado cobrarás el subsidio en proporción al tiempo y las bases cotizadas. Igualmente para la jubilación, ésta se calculará en base a los desembolsos que hayas realizado a lo largo de toda tu vida laboral. Esto sí me parecería justo y equitativo porque, uno mismo podría diseñar sus contingencias y por lo tanto dotarlas estratégicamente.
No contento con todo esto anterior, usted personalmente y su gobierno ¿SOCIALISTAS?, creen que aún seremos capaces de soportar un nuevo apretón y nos pide que empecemos a solucionarle la papeleta a los que quedarán y los que vendrán posteriormente. Claro está, para eso se ha preocupado anteriormente y mucho de tener bien engrasados a sus amigos sindicalistas que ahora permanecerán callados si es que no son hasta capaces de darle la razón.
¡Un carajo! Sr. Zapatero y Sr. Corbacho. ¡Un carajo! Miarmas.

16 comentarios:

Er Tato dijo...

Bueno, querido Rafael, ya imaginarás que estoy de acuerdo contigo en lo fundamental ¡Un par de carajos para ZP y Corbacho!

En cuanto al resto, pues también estoy de acuerdo en bastantes cosas, sobre todo en todas las que tienen que ver con la exigencia de una mayor equidad del sistema. Dicho eso, algo hay que hacer porque si no el sistema revienta en breve y, más allá de los detalles, la medida va en el sentido correcto: o alguien -¿imaginas quiénes?-, pone más dinero sobre la mesa o, como lo que hay, hay que repartirlo entre más, cabremos a menos, lo que se traduce en menos años cobrando la pensión o en pensiones más bajas.

Por supuesto que hay más alternativas, como fomentar un sistema mixto de capitalización, pero está claro que es un asunto que debe tomarse muy en serio. Como otros muchos, antes de que el hipertrofiado Estado del Bienestar fracase de éxito.

Un abrazo

Lisset Vázquez Meizoso dijo...

A los 67 va a trabajar rita como yo pueda evitarlo. Como no saben de economía, pues a arreglarlo como peor se les ocurre. No digo que no haya que cambiar cosas, mejorarlas, estudiarlas pero esto no es justo. Yo tampoco veo entre mis hobbies favoritos el trabajo eterno, puesto que es obligatorio para ganar dinero para vivir, por muy bonito que sea, sigue siendo trabajo, el nombre lo dice todo.

X dijo...

Yo estoy de acuerdo con er Tato aunque sé que en este asunto casi nadie coincide conmigo. Tal y como yo lo veo, cuanto más tiempo se pueda estar sin pagar a alguien por no hacer nada (léase jubilación), más dinero para el estado, que es de lo que se trata. Si la gente, pongamos, fenece a los 85, en la actualidad está veinte años viviendo de las rentas, nunca mejor dicho. No se trata de anular el reconocimiento a toda una vida de trabajo, se trata de minimizar el enorme costo de mantener a todo ex-currante a partir de los 65. Que podrá sonar mejor o peor, pero es en lo que consiste la jubilación.

Y soy el primero en censurar que gente de más de cuarenta años pueda, por ejemplo, ser seleccionada como presidente de mesa electoral o como asistente, pues considero que tiene que ser gente joven y al 100% la que desempeñe una tarea que no por anodina es poco importante (que ya he sido testigo de varias cagadas o despistes de tipos de edad avanzada). Pero si algún trabajo permite su normal desempeño por personas de hasta setenta años, no veo por qué no seguir. Seguro que todos conocemos a alguien que no quería jubilarse, más que por amor al trabajo, por no aburrirse en casa. Y esos mecánicos que oficialmente se jubilan porque la ley les obliga pero siguen bajo los bajos de puertas adentro porque es lo que les gusta (y para seguir arramblando, todo sea dicho). De todas maneras todo esto más bien serían argumentos a favor de la no obligatoriedad de jubilación, pero bueno... que digo yo que a los 67 se es capaz de trabajar en lo mismo que hasta los 65. Siempre se puede empezar dos años más tarde. xD

Er Tato dijo...

Sólo para aportar alguna información a X: desde el punto de vista jurídico, la jubilación es un derecho, no una obligación. Si tú no quieres jubilarte hasta los 80, puedes hacerlo... si alguien te sigue dando trabajo, claro.

Saludos

Sombras Chinescas dijo...

En efecto, el sistema no es justo, y mucho menos perfecto. Pero las cuentas no cuadran y "donde no hay mata, no hay patata".
Yo, que soy diez años más joven que tú, dudo seriamente que alguna vez llegue a cobrar mi jubilación.

Saludos.

Lola Montalvo dijo...

Y si nosotros tenemos que "currar" un millón de años para conseguir una despreciable cantidad de dinero en forma de pensión, ¿por qué los diputados con solo unos cuantos -no sé si una legislatura o dos- ya tienen una pensión vitalicia nada desdeñable, a parte de lo que ganen por el partido o por su trabajo particular? ¿Es que los diputados en ocho años hacen más que usted o que yo en mi trabajo como enfermera? Las injusticias campan a sus anchas por aquí y por allá... Besos miles a las personas de bien. A ustedes.

Juanma dijo...

Yo suscribo todo lo que diga, o vaya a decir, el Tato...que de esto sabe tela del telón.

Un fuerte abrazo, querido Rafael.

Er Tato dijo...

¡No le cabe ná al Juanma!

Saludos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Estoy de acuerdo con lo que decis que tenemos que hacer cambios, pero coño siempre empezamos y acabamos por el mismo sitio.
Claro que sé que hay que hacer cambios, pero ¿así?, ¿sin encomendarse a Dios ni al diablo?
Pues sabes lo que te digo Tato, que otro carajo pa Zapatero.
Pa mi ponme un tintito anda.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
P.E. Al Juanma se le ha salido el niño que anda buscando, y es un poco pelota del Tato, ¿que no?
Abrazos

Capitán dijo...

Pues ya ves, para eso estamos los que hemos trabajado toda la vida, para seguir pagando, o te crees que con la situación actual van a dejar que un tío productivo como tú deje de serlo, faltaría más.

Un abrazo

dama dijo...

No digo nada, me encuentro en la cola del INEM pelín deseperada como para preocuparme por mi edad de jubilación.
Ojalá con mis cuarenta abriles consiga que alguien me facilite un puesto de trabajo que a su vez me permita jubilarme con 65, con 67 o con 80.

X dijo...

Gracias, Tato. ¿Y si eres autónomo? Bueno, eso otro día, que tampoco es menester. xD

El callejón de los negros dijo...

Vamos a pasar de todos y dedicarnos a lo nuestro que es coger pelotazos de azahar.... y déjate caer con alo de chorreón de cera para ir entrando en materia...

Saludos
Gracias por tus palabras tan amables en mi blog.

Antonio

verdial dijo...

Es que es de vergüenza y de pena. Si vamos patrás como los cangrejos... bueno, no vamos patrás, nos llevan patrás pa que ellos puedan ir palante.

A mí me pilla justo el límite de la fecha, o sea, que me tendré que jubilar a los 67.
Vamos, como pa creer en los políticos...no se escapa ni uno.

Un abrazo

esgrasiao dijo...

con la mala suerte que tengo me supongo que a mi me jubilara la muerte, al contrario que otros que no trabajan y cobran 6000 eurillos al mes porque son "del partido"
http://esgrasiao.blogspot.com/2009/12/el-calvo-de-la-loteria-la-loteria-de.html

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios, daros por besados y abrazados según más os guste.
Bienvenido "esgrasiao" estás en tu casa.
Adiós, miarmas