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7 jun. 2009

¿TAN DIFÍCIL ES ÉSTO?, ¡OJÚ MIARMA!

La coherencia y el sentido común son actitudes que están, hoy en día, cada vez más infravaloradas. Yo sé que soy un hombre difícil y cada vez, según dice mi mujer, más raro. También sé que soy mi peor enemigo pues cuando tengo que hacer algo, lo hago me traiga la consecuencia que me traiga.

En todos los apartados de mi vida: familia, trabajo, amistades, hermandad, ocio, etc.........., estoy padeciendo más incomprensión y más críticas de las que creo merecer e incluso, cada día, me está resultando más difícil convivir con los que me rodean.

Tengo unas formas de actuación rectas, mi comunicación pretendo que sea lo más clara posible, mi colaboración con los demás siempre está dispuesta y no quiero molestar a nadie con las decisiones que tomo.
Esta claridad que pretendo en mi vida con relación a los demás se vuelve contra mi y lo que se me plantea como mucho más difícil es transmitirla y que sea entendida por los demás. Aunque no lo creáis en mi escritorio del PC está instalado un acceso directo al libro: “Como ganar amigos” de Dale Carnegie.

Soy una persona que cuando observo que alguien, de los que me rodean o trato en mi vida diaria, puede estar afectado por alguna palabra, obra, dicho o actitud mía pregunto directamente ¿qué es lo que he hecho para afectarlo? y ¿como lo puedo arreglar?. Aquí viene lo “raro”, pues siempre encuentro la misma respuesta: no, si tienes razón en lo que haces o dices pero lo malo tuyo es que el grado de exigencia o claridad que pides ya no es normal hacerlo.

Si es en mi casa con relación a mis hijos: no entiendes que eso ya no funciona así, aunque tienes razón en lo que estás reclamando, me dice mi mujer. Hoy he estado viendo los videos, que tiene colgados en su ultima entrada Miguel Andréu, www.veroir.blogspot.com, del Juez de menores de Granada y me ratifica, este Juez, que yo estoy, así lo creo al menos, en el buen camino.
Si es en mi trabajo: no se puede decir la verdad directamente, hay que dar mil rodeos e intermediar con múltiples interlocutores para explicar lo simple y evidente.
Si con los amigos: hay que aguantarlo todo y no llevar la contraria a nadie, aunque no tenga ni pizca de razón, en sus planteamientos so pena de que te llamen estúpido y desagradable.
Si en la Hermandad: las supsestibilidades, en este ámbito, están a la orden del día y cada vez te obligan a ser más falso y más “vivalavirgen” si no quieres verte marginado y maltratado por los “virtuosos” del lugar.
Y ya para colmo en el ocio si quieres jugar una partida de Sudoku o similar en el Brain Training tienes que tener en cuenta no contradecir o fallar en el dialogo con el “pesao” que sale en la maquinita pues, si fallas en las preguntas, no juegas.

No quiero parecer lo que no soy, es decir, no me siento un desgraciado ni un infeliz.
Pretendo ser un hombre que es conciente de que la felicidad no es eterna sino que, por el contrario nos viene dada en muy cortas ocasiones y desafortunadamente, para todos, con menos frecuencia de la deseada.
Aunque, no plenamente, soy bastante feliz en y con mi familia.
También soy un hombre que disfruta trabajando, por muy difícil que sea para muchos entender esta afirmación, a no ser por la falsedad y los “trepas” que imperan en él.
Estoy bastante contento con los amigos que me han tocado en suerte, la gran mayoría de ellos son los mismos con los que correteaba por la Alfalfa, con los que compartía clases en el Mesón del Moro, con perdón, o en los Escolapios, tocaba las campanas en el Salvador o éramos monaguillos en la parroquia de San Isidoro.
En la Hermandad, que me lleva el tiempo, sé que son, exponencialmente más, los que me quieren, admiten y respetan que los que me dan de lado y sé que el trabajo que le dedico, El y su Madre, me lo tendrán en cuenta cuando llegue la hora del recuento de los “talentos evangélicos” que he recibido (Lc. 19, 12-27).
Desgraciadamente en el ocio es dónde lo llevo peor pues tanto el sudoku como los solitarios de la “Nintendo” cada día se me resisten más.

Me consuela saber que estoy entre los bienaventurados que lloran porque seremos consolados y es verdad que me creo, y siento, limpio de corazón y por eso estoy seguro que veré a Dios.

Ahí queó, ¡miarma!.

Vamos a ver ¿quienes hemos ganado?, como decía D. Pío Cabanillas.

8 comentarios:

Humilladero dijo...

Hola:
Es mi primer comentario en tu blog, y lo hago para felicitarte por el.
De ésta entrada y a nivel cofrade, el " Si es en la Hermandad", me parece muy acertado y valiente la expresiones utilizadas, y fáciles de apreciar en cualesquiera de las cofradías.
Saludos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Muchas gracias por tu visita Humilladero. Quizá sea lo que hace falta en nuestras Hermandades para parar el deterioro al que estamos llegando, utilizar la verdad sin cortapisas y falsos oropeles.
Saludos.

dama dijo...

Eso, los falsos oropeles. No obstante, querido amigo, parece que a veces no somos felices mucha más gente de la que te imaginas.

Zinquirilla dijo...

Más claro... agua.

Me ha gustado este post con una proverbial sinceridad.

Un saludo.

p.d.: gracias por tu comentario.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Claro Dama, creo que no siempre tenemos que estar felices, aunque sí debemos intentarlo; lo malo es al extremo que estamos llevando nuestra falsedad para aparentar una felicidad de oro falso y devaluado y de la que no gozamos.
Hola Zinqui, bienvenida a esta tu casa. Espero que estes un poquito, o un muchito, mejor.
Gracias a las dos por vuestra visita y comentarios.
Saludos.

Zinquirilla dijo...

Sí, estoy más tranquila, supongo que "asustaría" leerme a los que no me conocen, gracias por seguir mi blog!

verdial dijo...

Me he quedado impresionada. No esperaba encontrar tanto despliegue de sinceridad ni esa ventana abierta a lo más profundo de tu alma y tu sentir.
El solo hecho de leerte me ha hecho presentir que eres una persona maravillosa, como hay pocas hoy en día, y sobre todo valiente por mostrarte al mundo tal y como eres.
Tengo que felicitarte y decirte que en muchas de las situaciones que cuentas, me resultan demasiado familiares.

Un abrazo

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Gracias Verdial, ahora mismo estoy rojo como un tomate maduro.
En cuanto a las situaciones serán muy similares a las de muchas personas pues mi vida es simple o, igual, ¿quien sabe?, nos hemos encontrado por ahí.
Gracias de nuevo por tu visita y comentario.
Un abrazo.