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15 abr 2009

A PROPOSITO DEL "CONCEPTO" DEL CANÓNIGO

Viendo al última entrada de mi admirado Canónigo Alberico, en el que habla del “concepto” y se manifiesta en desacuerdo con las formas a las que estamos llegando en nuestras Hermandades; se me viene a la mente comentaros la anécdota que me paso en el transcurso de mi cofradía en esta Semana Santa pasada. Cierto y verdad que yo aunque creo ser bastante condescendiente hay cosas que no las puedo soportar cuando visto la túnica nazarena y pienso que habría que ser un poquito “talibán” para ciertas cosas.

Estaba en la calle Javier Lasso de la Vega pues había estado agradeciendo su recibimiento a la representación de la Hermandad de los Panaderos y especialmente al sacerdote que hasta hace muy poco tiempo ha sido Director Espiritual de la nuestra y que formaba en la representación. Ya había pasado el paso del Señor y yo seguía camino hacia la Campana para ayudar, si lo necesitaba, al Diputado Mayor de Gobierno en ese difícil tránsito hasta Sierpes si quieres no perder allí el tiempo que hayas podido ganar desde la salida a ese punto. Bien, pues al llegar a la parte trasera de la Banda de música del Señor, me encuentro con un nazareno muy alto, muy delgado y sin nada en las manos. Nada más que llevaba un papel que yo, erróneamente, identifiqué con la papeleta de sitio. Figuraos lo que es “esa banda de Triana” tocando a todo pulmón en esa calle que yo creo es la que tiene mejor acústica de Sevilla y lo poco fino que yo tengo ya el oído, cosas de la edad.

Esperpento puro lo que sigue. Me dirijo al nazareno y se produce el siguiente diálogo:
Yo: ¿Qué hace usted aquí, hermano?
Nazareno: Es que voy para delante del paso
Yo poniéndome nervioso, pregunto de nuevo: ¿Cómo qué va usted para delante del paso?
Nazareno: Sí, es que vengo del paso de la Virgen.
Yo, creo que echando humo por los agujeros, para los ojos, del antifaz: ¿Pero cómo es que viene usted del paso de la Virgen; y su cirio, vara o lo que usted lleve?
Nazareno: No, no llevo nada es que se lo he dejado a Luís.
Yo: ¿Pero qué Luís ni leches?, enséñeme su papeleta de sitio le digo señalándole la mano.
Nazareno: No, si esto no es la papeleta de sitio, me dice mostrándome un listado con nombres de marchas.
Ojú, yo creía que me iba a dar algo con el sofocón que estaba cogiendo con el dichoso nazareno.
Hasta aquí, toda la conversación fue andando al ritmo de la Cofradía con los “tíos del bombo” a medio metro, que me parecía que se me salía el corazón por la boca. Lo cojo del brazo y parándome con él ya, me aparto un poco.
Yo: Pero bueno, ¿cómo me dice usted que viene del paso de Virgen; que no lleva nada: ni cirio, ni vara; que va para delante del paso del Señor; que lleva en la mano una lista de marchas y se queda tan tranquilo?, ¿no ve usted que me estoy poniendo muy nervioso?
Nazareno, con voz de “canguelo”: Ojú papá que soy Jesús de la Salud, tu hijo. Que me ha mandado Luís María, el Prioste, a llevar una cosa al paso de palio y ahora voy para mi sitio y le llevo al Fiscal la lista de marchas que me han dado para él.
Yo, ya más tranquilo le digo: Illo, no me des estos sofocones que no respondo de mis actos y seguí para adelante la verdad es que descojonado de risa y silbando bajito.
Como he explicado en otra entrada mi hijo Jesús de la Salud, ha tenido el honor este año de ir de auxiliar de Prioste.

Bueno, ahí queó otra vez.

2 comentarios:

Canónigo Alberico dijo...

oju pare vaya ratito te podía haber especificao antes no? vaya tela el niño pa matarte de un disgusto

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Tú que me conoces te lo puedes imaginar, miarma.
Un abrazo y bienvenido a esta casa.