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24 abr. 2009

LA LABOR DEL COFRADE DEBE SER ANUAL

Hace pocos días, aún, escuche el pregón del cofrade pronunciado por Miguel Ángel Moreno y se me quedó lo que decía referente a que “los cofrades lo son todo el año y no una labor de un día ni incluso de una época del año como puede ser la Cuaresma”.

El hecho de acordarme es porque, ayer por la tarde, se bajaron las Imágenes de mi Hermandad de sus pasos y se trasladaron a su altar. Fue muy diferente a cuando se entronizaron en las vísperas de la Semana Santa en los pasos. Entonces: todo grandiosidad, todo boato, todo música, todo costaleros, todo capataces, todo celadores, todo público, todo puertas abiertas, todo, todo y todo.

Ayer estábamos los justos, aunque menos que los deseables, no faltaba nadie desde luego para la labor que teníamos que hacer pero, personalmente a mi, me da “bajón grande” cuando compruebo la falsedad que reina en el mundo de las Hermandades o Cofradías. La realidad, desde mi punto de vista al menos, es que la falsedad se ha alojado en nuestras vidas a través de: familia, trabajo, amistad, afisiones, etc.

Ayer no había músicos, ni costaleros, ni capataces, ni público, ni boato, ni celadores ni nadie más que los que solemos estar siempre a disposición de la Hermandad. Todo el ímpetu que les da a muchos cuando los montajes se diluyen como azucarillos en el café cuando se trata de desmontar y guardar enseres. Todo el cariño y apego hacia sus Imágenes se les olvida otra vez hasta que suenen de nuevo los tambores o nos anuncien de nuevo los cultos del Señor de Sevilla.

No se puede decir que no lo sabía nadie, pues se ha comunicado de la misma forma una acción como la otra y se ha dado las mismas facilidades para asistir que se dieron para el montaje.

Como comprenderéis no critico al hermano que ya se sabe como es, “el capirotero vamos”, critico en estas letras a los hermanos que se creen cofrades y dueños de sus Hermandades. Estos, de los que hablo, son los que después están siempre cuestionando la labor de los que están y viven día a día la Hermandad y, sobre todo, tratarán de imponer sus opiniones valiéndose de los medios que sean, llegado el momento, y ,desgraciadamente, serán los fáciles de mover y manipular por aquellos que tengan apetencias de cargos llegado el momento de elecciones, o de tomas de decisiones de materias importantes, pues se sienten en posesión de la verdad.

No quiero que esta entrada muestre resentimiento, de verdad que no lo siento, quiero que simplemente, si a alguien puede ayudar al leerla, de a entender que la Hermandad es una actividad diaria que tenemos, o debemos mejor dicho, que encardinar en nuestras vidas como una actividad más por la cual dar testimonio de nuestras creencias y fe en la religión católica que deberáimos practicar y así podernos llamar cofrades de pleno derecho. No sé si a otros les servirá para algo, pero al menos a mi me ha servido para desahogarme.

Aunque la publico hoy, esta entrada fue escrita el pasado miércoles día 22 de los presentes.

Ahí queó ¡miarma!, que tengamos buena feria.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En la feria es cuando el cofrade auténtico se siente agusto. Dándole a la sin hueso, bebiendo, comiendo, fornicando, y haciendo gala de su catolicismo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú, que mensaje más positivo. Es claro que con ese ánimo escribas desde el anonimato.
En todo los sitios está Dios y de ahí que sea posible ser cofrade, o simplemente buena gente, en la feria y donde sea.
Es evidente que tú no querras ir a la feria por lo tanto que tengas buena semana en cualquier otro sitio, saludos.

Lacava dijo...

Todos los días del año necesitan nuestros rezos y nuestra compañía.
Todos los días del año nuestras bolsas de caridad tienen que estar abierta a las necesidades de nuestros hermanos.
Todos los días del año son buenos para compartir charla, y cómo no, una copa con tu hermano.
Todos los días del año hay que ser cristiano y cofrade.
Todos los días del año lo que sobran son fantasmas.

Enhorabuena por el blog, y particularmente por esta entrada.

Un saludo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Gracias Lacava por su visita a este modesto rincón.