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6 jun. 2010

¡SI HAY QUE IR, SE VA!

Como decía Martes y Trece: ¡pero ir para nada!, tampoco tiene mucho sentido.
Esa anterior es la sensación que me deja la actuación del Ejército en la pasada procesión del Corpus que tanto revuelo está levantando. Si ha perdido el sentido el acompañamiento militar a nuestras Imágenes o como en esta ocasión al Santísimo lo que por si sólo se entendía al leer el motivo que se decía del acompañamiento: Compañía de Honores con Bandera, Escuadra (de Gastadores se entendía) y banda de música. ¿Qué pintan ahora allí entonces?
Tuve la oportunidad, el pasado 20 de mayo después de la Misa de Romeros de mi Hermandad de Sevilla, de experimentar el vacío en el que ha caído la representación militar en nuestros actos religiosos. A la salida del Simpecado portado por nuestro Hermano Mayor para depositarlo en manos de los Alcaldes de Carretas para poder emprender el camino no sonó el Himno Nacional, como era costumbre anteriormente, la banda militar que allí estaba tocó, no sé si pasodoble o copla española, “Banderita tu eres roja” y para eso no tenía mucho sentido que estuviese allí. Sí sonó el himno de salutación a la Señora, tocado por Manuel el tamborilero de la Hermandad, magistralmente por cierto.
Yo creo que con las leyes que nos venimos dando no tiene mucho sentido nada, el tema de los militares tampoco. Personalmente no puedo ser muy objetivo pues en los veinte meses que conviví con ellos, con los militares, no me gusto mucho lo visto. Entiendo que el Ejército ha debido cambiar bastante desde mi estancia en él, entre los años 1976 y 1977, pero lo sigo sintiendo como algo muy ajeno a mí. Se me refuerza este sentimiento cuando veo en las formaciones un altísimo número de inmigrantes o cuando leo que todas las misiones en las que participan son de paz, de apoyo social o humanitaria.
Si el Estado es aconfesional es normal que el Ejército también lo sea, eso no lo debemos discutir, pero sí debemos pedir entonces que se abstengan de participar en actos religiosos del tipo que sean. Igual le debemos pedir a los Políticos; absténgase de participar como tales en los actos religiosos sean del partido y la tendencia que sean aunque ahí empieza uno de los problemas: A los cofrades se nos hace “el culo agua” cuando vemos a un político o un militar de alta graduación con una de nuestras varas o insignias. En la lectura del Evangelio del pasado miércoles se nos decía: Dad a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Si prescindimos del simbolismo de las cosas mucho de nuestros entramados ideológicos se nos vendrán abajo: si un Ejército no le rinde armas al Santísimo, ¿a quién se las rendirá? Si una banda del ejército no le puede tocar el himno a una Imagen Consagrada, ¿se lo podrá tocar a una selección de futbol o de cualquier deporte? Si nuestra Bandera no representa la unión y la voluntad de un pueblo ¿no será un mero trapo entonces? No nos volvamos locos y no juguemos con las cosas de comer como decía mi padre.
Otra tontería más al saco: tenemos familiares “trabajando” de militares pero no queremos que vayan a conflictos armados, que no cojan armas, que no disparen y que no maten si necesario fuera en su misión. No quiero dejar de decir que me da risa lo de “voluntariamente” en el ejército. En el ejército se dan órdenes por los mandos y los que están abajo las obedecen, de no ser así apaga y vámonos. Nos podemos figurar al Capitán de una Compañía que hayan destinado para “salir” en el Corpus diciendo: ¡anda Jorge Romualdo, Ali, Desiré, Luisa Cristina hacer el favor de presentaros voluntarios y voluntarias no veis que si no, no completaremos la formación, nos reñirá el Coronel!
Ojú, ojú, con la que está cayendo.
Ea, un abrazo y hasta otra.

7 comentarios:

X dijo...

Desde luego el Ejército ha cambiado bastante, aunque una cosa es que cambien sus integrantes y sus misiones de manera, digamos, casi inevitable, y otra que hayan de cambiar también otras cosas. A mí particularmente no me gusta que el Ejército se meta en fregaos que no son suyos, así como no me gusta que la Iglesia se meta en competencias que no le tocan. Pero claro, otra cosa es que un político, a título personal, sea de tal o cual cofradía. El problema es que un militar, si se quita el traje, se vuelve civil, mientras que un político lo va a ser las veinticuatro horas del día, y lo del "a título personal" se queda en medio imposible...

José Miguel Ridao dijo...

Tocas asuntos peliagudos, Rafael. Lo único que tengo claro es que me siento muy lejos de las instituciones en general, y del ejército y la Iglesia en particular.

Un abrazo.

Du Guesclin dijo...

Yo creo que se están sacando las cosas de quicio. No soy muy amigo del tema militar, al contrario, de hecho estuve a punto de hacer la rpestación social de no ser por la afortunada abolición de la mili. Pero sinceramente, tampoco creo que moleste. El que no quiera ir, que no vaya. Y punto. Pero obligar, ya sea para una u otra cosa...

Saludos.

Dama dijo...

Mismamente. El ejercito a la guerra o a Haití, no entiendo muy bien que pinta en el Corpus.

Bernardo Romero dijo...

Si vis pacem, para bellum, ergo el ejército español en las misiones de paz está haciendo la guerra, no el amor. Bueno, luego cada cual hará lo que pueda, pero el cetme no lo llevan para plantar nabos ni el casco para plantar un girasol. Estamos llegando a un punto, que con tal de presentarlo todo políticamente correcto lo llevamos, o lo llevan más bien, al más absoluto de los ridículos. En fin, don Rafael, que me alegro de verlo bueno. Un abrazo y a aguantar tonterías una detrás de la otra. Es lo que hay.
Post scriptum: Viene una concejal al colegio a un curso -obligatorio- de una gilipollez (prevención de riesgos laborales, educación sexual...) y se permite el lujo de lanzar una perorata plagada de vosotros y vosotras, alumnos y alumnas, padres y madres, ellos y ellas... ad nauseam. Cuándo terminó, no me pude aguantar: "Perdone, es que con tanta o y con tanta a, algunos algunas de las personas personos que estamos aquí, no nos hemos enterao bien de lo que ha querío decir ¿podría repetir toda su intervención?" Joé, la que se lió.

El callejón de los negros dijo...

No me gustan los militares ni los políticos (como representantes ¿de qué?) en las procesiones. De hecho pienso que no es constitucional.

Por otro lado se da la paradoja que las bandas civiles tocarán al salir los pasos el himno nacional por pura tradición (no es obligatorio como se sabe porque hay quien toca marchas propias o el de Andalucía), y las bandas militares no podrán hacerlo por el significado que tiene por su uniforme y nueva reglamentación.

Lo dicho, a mi no me gustan esas escoltas ni la de la Guardia Civil, ni las de la guardia rusa...

Quitaba de un tirón hasta ese ejercito pretoriano de chaquetitas con pinganillo...

Un abrazo
Antonio

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Creo que no dejé muy claro mi sentimiento en la entrada original, es éste:
No estoy de acuerdo de la presencia de Autoridades Civiles ni Militares en las cosas de Iglesia.
Tampoco la Bandera ni el Imno de España me dicen nada cuando están fuera de contexto, por ejemplo: costales de costaleros, corbatas, correas de relojes, etc.
Yo fui de los que juré defender a España hasta la última gota de mi sangre, lo hice de corazón y así lo sigo pensando pero no la España sectaria que ahora quieren muchos ya sea de izquierdas, de derechas o de centro. Mi España es la de todos la que nos dimos con la actual Constitución.
Abrazos y besos para todos y gracias por vuestros comentarios.