Hoy, gracias a Dios, leyendo en 7D de ABC del domingo el reportaje que firma Almudena Martínez-Fornés, me entra el cuerpo en “caja” y espero tener esta noche un sueño bien reparador al tranquilizarme de mis preocupaciones.
En dicho artículo se afirma que ahora, Doña Elena de Borbón ha recuperado la vida sencilla en la que nació y creció, alejada de los lujos sofisticados que compartió con Don Jaime de Merichalar durante los doce años que ha durado su matrimonio. También, se afirma que la primogénita de los Reyes de España, se educó como una niña más, sin privilegios, consiguiendo una licenciatura universitaria y en ser la primera de su familia que cotizó a la Seguridad Social por trabajar en una empresa privada. Igualmente se dice que es la más parecida a su padre tanto en lo físico como en el carácter, que comparte su sentido del humor, los prontos energéticos y la afición por las cosas sencillas. Ya por último, afirma que ha vuelto a vérsele por lugares populares, que ha comprado muebles funcionales en Ikea para su nueva casa, que ha comido en restaurantes de menú, buscado chollos en ofertas y que se le ha visto haciendo la compra en Mercadona.
En otros rincones de este blog ya he dicho que no soy nada monárquico pero, después de la lectura de este esclarecedor artículo, me veré obligado a hacer una revisión de mi pensamiento y a partir de ahora me haré fiel seguidor de esa familia que, para hacerse acorde con el sentimiento y el proceder del pueblo llano ya le queda menos; después del casamiento del Príncipe de Asturias con una señora divorciada y ahora el divorcio directo de uno de sus miembros, en plantearse el aborto, de algún embarazo no deseado en alguno de sus miembros para hacernos ver lo llanos y sencillos que son y lo identificado que están con sus vasallos.
Lo difícil será explicarle a mis hijos que ellos no han sido normales: al no haber ido en coche oficial al colegio; por haber estudiado en colegios públicos en vez de privados; en no haber veraneado en un castillo con un yate a su disposición y otros barcos para practicar la vela; en no haber tenido caballos con los que satisfacer su afición a montar; en no haber sido capaces de conseguir ser participantes Olímpicos; en que, aún consiguiendo uno de ellos una Licenciatura en Derecho, no pueda conseguir trabajo a no ser que sea de becario con el increíble sueldo de 400 €, y que otra de ellos trabaje por el suculento sueldo de 700€ mensuales sin tener horario fijo y estar siempre sujeta a contratos basuras; en que por mucho que quieran no pueden comprar muebles en Ikea pues no tienen dinero ni tampoco acceso a una vivienda en la que poderse independizar, que si quieren trabajar en la Caixa o en Mafre tendrán que opositar y que no le nombrarán consejero de ninguna empresa privada, con treinta años, en las que poder conseguir ingresos de más de un millón de € además de las cantidades que le tienen asignados a los miembros de la familia real y así podríamos seguir.
De todas formas si les podré consolar diciéndole que cuando se divorcien, si les llega el día de tener que hacerlo, no tendrán que preocuparse: por perder un Título Nobiliario; que le echen de todos los consejos de administración, excepto de dos de ellos que sólo le procuran 400000€ de ingresos; que no tendrán el problema en Navidad de tener que ir quince días a estaciones de esquí y esos jaleos de la nieve y, lo más importante, que no tendrán que aburrirse por tener que ocupar tres meses de vacaciones en verano con el trajín de los barcos y los viajes a islas y paises exóticos.
En fin, que Gracias a Dios mis hijos no son normales y no se tendrán que ver sometidos a esos grandes sacrificios que hace nuestra Familia Real en nuestro bien y provecho.
Que tranquilidad me ha entrado en el cuerpo miarma, esta noche no necesitaré tomarme el Lorazepan, de los cojones, para dormir.
En dicho artículo se afirma que ahora, Doña Elena de Borbón ha recuperado la vida sencilla en la que nació y creció, alejada de los lujos sofisticados que compartió con Don Jaime de Merichalar durante los doce años que ha durado su matrimonio. También, se afirma que la primogénita de los Reyes de España, se educó como una niña más, sin privilegios, consiguiendo una licenciatura universitaria y en ser la primera de su familia que cotizó a la Seguridad Social por trabajar en una empresa privada. Igualmente se dice que es la más parecida a su padre tanto en lo físico como en el carácter, que comparte su sentido del humor, los prontos energéticos y la afición por las cosas sencillas. Ya por último, afirma que ha vuelto a vérsele por lugares populares, que ha comprado muebles funcionales en Ikea para su nueva casa, que ha comido en restaurantes de menú, buscado chollos en ofertas y que se le ha visto haciendo la compra en Mercadona.
En otros rincones de este blog ya he dicho que no soy nada monárquico pero, después de la lectura de este esclarecedor artículo, me veré obligado a hacer una revisión de mi pensamiento y a partir de ahora me haré fiel seguidor de esa familia que, para hacerse acorde con el sentimiento y el proceder del pueblo llano ya le queda menos; después del casamiento del Príncipe de Asturias con una señora divorciada y ahora el divorcio directo de uno de sus miembros, en plantearse el aborto, de algún embarazo no deseado en alguno de sus miembros para hacernos ver lo llanos y sencillos que son y lo identificado que están con sus vasallos.
Lo difícil será explicarle a mis hijos que ellos no han sido normales: al no haber ido en coche oficial al colegio; por haber estudiado en colegios públicos en vez de privados; en no haber veraneado en un castillo con un yate a su disposición y otros barcos para practicar la vela; en no haber tenido caballos con los que satisfacer su afición a montar; en no haber sido capaces de conseguir ser participantes Olímpicos; en que, aún consiguiendo uno de ellos una Licenciatura en Derecho, no pueda conseguir trabajo a no ser que sea de becario con el increíble sueldo de 400 €, y que otra de ellos trabaje por el suculento sueldo de 700€ mensuales sin tener horario fijo y estar siempre sujeta a contratos basuras; en que por mucho que quieran no pueden comprar muebles en Ikea pues no tienen dinero ni tampoco acceso a una vivienda en la que poderse independizar, que si quieren trabajar en la Caixa o en Mafre tendrán que opositar y que no le nombrarán consejero de ninguna empresa privada, con treinta años, en las que poder conseguir ingresos de más de un millón de € además de las cantidades que le tienen asignados a los miembros de la familia real y así podríamos seguir.
De todas formas si les podré consolar diciéndole que cuando se divorcien, si les llega el día de tener que hacerlo, no tendrán que preocuparse: por perder un Título Nobiliario; que le echen de todos los consejos de administración, excepto de dos de ellos que sólo le procuran 400000€ de ingresos; que no tendrán el problema en Navidad de tener que ir quince días a estaciones de esquí y esos jaleos de la nieve y, lo más importante, que no tendrán que aburrirse por tener que ocupar tres meses de vacaciones en verano con el trajín de los barcos y los viajes a islas y paises exóticos.
En fin, que Gracias a Dios mis hijos no son normales y no se tendrán que ver sometidos a esos grandes sacrificios que hace nuestra Familia Real en nuestro bien y provecho.
Que tranquilidad me ha entrado en el cuerpo miarma, esta noche no necesitaré tomarme el Lorazepan, de los cojones, para dormir.
¡SI ES QUE SON LA MAR DE LLANOS, MIARMA, TODOS ELLOS!