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18 may. 2009

¡APRENDICES DE UN NOBLE OFICIO!

Es lamentable para mi llegar, y aceptar, el punto al que estamos llegando en el tema de los costaleros. Sí, digo lamentable por ser yo uno de los primeros que empezó en esto del movimiento de costaleros hermanos y que he tenido la suerte de gozar la filosofía de Hermandad que salió de aquel movimiento y de haber hecho y mantenido muchos amigos salidos del mundo de las trabajaderas.

En entradas anteriores, de este humilde rincón, he dejado muestras de lo que os digo en el párrafo anterior y, por lo tanto, no entraré en detalles. Si hasta aquí me he referido siempre al costalero de Semana Santa o bien de Hermandades de Gloria, hoy lo quiero hacer de los costaleros que están empezando en las cruces de mayo.

Este fin de semana pasado los chavales del grupo joven de una de las Hermandades a la que pertenezco han organizado y sacado una cruz de mayo. Ha sido gratificante para mi el ver como esta actividad de la cruz puede ser una buena escuela para que empiecen a ver lo que se les viene encima al coger la responsabilidad de una labor de Hermandad. No es que yo sea sádico, nada más lejos de la realidad, pero he visto como ya desde pequeño hay quien se escaquea, quien es irresponsable, quien es enterado, quien busca el protagonismo vacuo y quien es responsable con el compromiso contraído y es capaz de luchar contra todos los inconvenientes que le van saliendo por el camino; y esto lo considero bueno que les ocurra ahora y no se lleven sorpresas cuando crezcan y les llegue la hora de tomar responsabilidades de gobierno y piensen que es verdad todo lo que se habla de los “sufridos cofrades” que pululamos por este mundo de las Hermandades.

Bueno, volviendo al principio. Lo peor que han llevado y lo que más sufrimiento les ha dado a mas de uno de ellos ha sido el tema costaleros, os explico: Desde que empezaron con la primera iguala ya se enfrentaron a los chavales que se acercaron en grupo “constituido”. Éstos llegaron formando gresca, fumando, diciendo tacos –algunos bastante gordos para su edad- y en definitiva “haciendo el gamba”. Sé que el Hermano Mayor de la Hermandad, en una pequeña charla, les dijo que el tema de la cruz de mayo era para que se divirtieran, pero que habrían de seguir unas pequeñas normas sobre lo comentado anteriormente de: no fumar, no decir tacos, usar vestimenta adecuada a la filosofía y formas de la Hermandad y, sobretodo, de comportamiento pues, aunque cruz de mayo de chavales, la misma se nombraba con la coletilla del nombre de la Hermandad y por lo tanto ese nombre nos obligaba a mucho. Aceptaron las normas y en los ensayos, aún con la chulería de muchos de ellos, salio la cosa bien aunque con las “tonterías” de saber que estaban trabajando con chavales de entre catorce y dieciocho años.

Llega el día de la salida y el grupo este, antes mencionado, de enterados se presenta vestidos como se les había dicho que no podrían ir y lo peor amenazando que si no se les dejaba se irían y a ver quien sacaba aquello. Ante las explicaciones que se les dieron a sus preguntas, del por qué de aquellas medidas, muchos de ellos se mostraron de acuerdo y transigieron y otros se mantuvieron en su postura de fuerza. Había figuras que eran para morirse del empacho: chavales con zapatillas de un color y forma en cada pie, muchos calcetines con los colores de la bandera de España y pantalones remangados hasta la rodilla, costales de los colores más diversos, ropas que les tapaba los ojos e incluso algunos les llegaba a la punta de la nariz y lo que más me sorprendió es que algunos de ellos usaban un guante blanco en la mano derecha.

Lógicamente no había ninguna “ropa” bien hecha, estaban fajados de forma que para el diafragma de algunos representaría peligro de la presión que soportaba, cada ropa la veías a una altura y después en el transcurso de la tarde veías a alguno de ellos que llevaban el trabajo señalado a la altura de la nuca y otros cercano al sitio donde la espalda pierde su nombre, la mayoría de ellos trabajan con los talones y entre el suelo y la puntera de la zapatilla había más de cinco cm., principalmente los “pateros”. No es que no se les dijera nada de las ropas y los demás detalles, pues por allí andábamos gente que hemos estado treinta y tantos años sacando pasos, es que no admiten ninguna opinión y uno de ellos llego a decirle a un costalero de la Hermandad con muchos años ya en el cuello- yo tengo ya muchos pelos en los huevos pa que tú me digas lo que tengo que hacer - . Igual contestación le dieron a otra persona que les llamo la atención por dejar una botella de cerveza vacía en una ventana del Ayuntamiento. En definitiva, confusión o más bien caos.

Mirad, cuando yo empecé de costalero con dieciocho años aceptábamos todos los consejos que nos daban los costaleros profesionales que se acercaban a nosotros, y eso que no todos venían de buena voluntad. Las igualadas eran un momento de tensión pues temías que te dijeran que no cabías o que no servías para ese trabajo. Cuando se acercaba el capataz era como cuando en el colegio se acercaba el profesor al que temías por ser riguroso en las formas. El sentido de la disciplina era total y el de obediencia no merece ni comentario. Pues todo esto ha cambiado, los chavales que empiezan han aprendido todo lo malo del oficio de costalero y serán una desgracia cuando pasen dos o tres años por ellos y empiecen a adherirse a las cuadrillas de costaleros de la Semana Santa o Glorias. Como no sepamos parar este movimiento y reconducirlo a la senda del sentido común en pocos años veremos, desgraciadamente, como se deteriora a pasos agigantados todo este movimiento de costaleros.

Es indudable que en la medida de posibilidades lucharé para que los niños de mi Hermandad no tengan que vivir más el mal trago de soportar a esta pandilla de indeseables imberbes.

Ahí queó, ¡miarma!, que ya está bien.

4 comentarios:

Du Guesclin dijo...

El problema es que mas que costaleros hay mucho "portacostal". Y a todos los niveles, debajo del paso y en las juntas, que son peores aún...

Saludos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Tienes toda la razón. Lo peor está, para mi opinión, en que desde las juntas de gobierno no somos capaces de frenar todos estos inconvenientes causados por las "modas"
Un saludo y gracias por tu comentario

bogar dijo...

Una cosa es salir de costalero y otra ser costalero.Se han perdido las formas y casi el fondo de ser costalero.Ademas cada vez hay menos,porque los pasos ahora salen con menos costaleros.¿Conoceis a alguien que salga de costalero en la corriente?.Todos son pateros y costeros,entonces ahora tiene mas valor prque hay menos gente debajo de los pasos.Un saludo

Suspiros Cofrades dijo...

Muy bueno el post amigo, muy bueno aunque me tienes que explicar qué es eso de los guantes blancos que llevaban algunos jaja, es la primera vez que oigo hablar de ello.

Está claro que los costaleros somos una masa indomable a veces, y yo me incluyo como todos. Los hay que se creen que nacen sabiendo de los pasos y esto nunca termina uno de aprender.

Saludos cofrades!!!!