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3 abr. 2011

¡QUE BUENOS SOMOS LOS COFRADES!, TODO CARIDAD.

Desgraciadamente no es la cuaresma de este año la mejor que he vivido. Aún están muy cerca los malos recuerdos que me empuja hacia la desgana y el malestar con personas que lo único que me deberían haber despertado serían sentimientos fraternos, aunque, la verdad, es que lo que me proporcionaron fue una enfermedad.
Paso poco por la Hermandad y no participo en nada de su vida interna. Creo que mi presencia es incómoda para algunos y aunque mi conciencia está tranquila y limpia, como una patena, no quiero despertar en nadie sentimientos de desazón y enfado.
Dice el refrán: “no hay mal que por bien no venga”. Pues saber que a mí, el cierre de la iglesia de Santa María la Blanca, me ha venido de perlas, os explico: Desde que se cerró ese templo, el culto se ha trasladado a San Nicolás y, por tanto, se ha aumentado el número y horario de misas de los domingos. Ahora hay una a las diez de la mañana y otra a las doce. Yo aprovecho y acudo a la de diez y me permito el lujo de estar los diez o doce minutos anteriores “hablando” con el Señor de la Salud y su Bendita Madre en una magnífica soledad y recogimiento. Nada perturba mi atención, no tengo que soportar miradas inquisidoras y, sobre todo, no tengo que aceptar por educación abrazos, besos y saludos que sé, a ciencia cierta, que no son sinceros.
Pero amigos, al igual que los caminos del Señor son inescrutables para lo bueno; la maldad también se vale de infinidad de formas para llegar y hundirnos. Eso me ha pasado hoy, que la envidia y el odio me han venido a buscar sin yo querer cruzarme con ellos.
El pasado día nueve de marzo acudí a la casa Hermandad con el fin de asistir al Cabildo General de Salida de la Candelaria, antes de entrar al Cabildo hablé con el hermano encargado de recoger las solicitudes de insignias y puestos, para la estación de penitencia de este año, y le pregunté si era posible entregarla pues sabía que había terminado el plazo el anterior viernes día 4 y yo no me había acordado de llevarla por estar de viaje fuera de Sevilla, ni de dejársela a mi hijo Jesús de la Salud que casi todas las tardes va por la Hermandad. Me dijo que no había ningún problema y que aún no se las había entregado al Diputado Mayor de Gobierno. Tampoco influía en nada este retraso, pues hasta el día quince no comenzaba el reparto de las papeletas y por tanto nadie sabía si quedaría algún sitio libre.
Si fuese el primer año que solicito los dos sitios que pedía este año se podría mal entender la acción pero la verdad es que desde el año que dejé de salir de capataz en el paso de la Señora, hace ya lo menos diez o doce años, lo vengo solicitando año tras año: manigueta delantera o bocina del paso de Virgen. Incluso los tres repartos que viví desempeñando el puesto de Mayordomo de la junta de gobierno hice la solicitud y, para evitar malos entendidos, siempre hacía que cualquier hermano presente firmase como testigo que la solicitud la hacía en tiempo y forma. La verdad es que siempre la hacía con mucha ilusión pero, también, con la pena de saber que en caso de que se me pudiera atender sería por la baja de un hermano mayor en edad y antigüedad que la mía.
El viernes dieciocho de marzo recibí una llamada del Hermano Mayor de la Hermandad para comunicarme que, si quería sacarla, me correspondía la bocina al no sacar la papeleta de sitio el hermano, para mí muy querido, que lo venía haciendo desde hacía muchos años. También me dijo José María, que habían verificado con ese hermano por si se había olvidado o no le hubiera llegado la comunicación de fechas, él confirmó su retirada por la edad. Se me citó para el primer día de reparto siguiente, martes veintidós, y desde entonces gozo de ver la papeleta de sitio que me permitirá ir cerca de mi Madre como tantos años he hecho con anterioridad al haber tenido la satisfacción de ser costalero y capataz de su paso.
Pues bien, esta mañana me encuentro con un hermano antiguo de la Hermandad, tan antiguo como para ser el último nazareno de luz del paso del Señor, cuando venía yo de regreso hacía casa, desde San Nicolás y él se encaminaba para allá a asistir a la misa de doce, y me dice: ¡Ea gordo, ya te han colocado en el sitio! Con “guasa”, con mucha “guasa”.
No os podéis imaginar lo mal que me ha sentado. Jamás he querido ningún privilegio en ninguna de las Hermandades a las que pertenezco, es más, he luchado tanto por esa causa que me ha granjeado enemistades en las mismas.
Mi repuesta inmediata fue decirle: Que me había limitado a solicitar un sitio. Que me han llamado para decirme que era el hermano más antiguo que lo había solicitado y por lo tanto me correspondía. Que he pagado los 127 euros que vale la demasía a pagar por esa papeleta de sitio y que me sentía ofendido por decirme eso él, que sabe la entrega que he tenido con la Hermandad siempre que se ha solicitado mi servicio para algo. Más me ha dolido, si eso era posible, al decirme que el comentario se lo habían hecho ayer en la Hermandad y ante dos miembros de la actual junta de gobierno y que ninguno había desmentido al que se lo estaba diciendo.
Esto es lo que tenemos en nuestras Hermandades, personas de esta mala baba y en esas manos estamos. Esa es la preocupación de unos oficiales que no son capaces ni de defender el buen nombre ni la dignidad de ellos mismos. ¡Como para pedirles que hagan esfuerzo y sacrificio por la Institución!
Pues mi tranquilidad de espíritu y conciencia me dicen que tengo que hacer lo contrario de lo que me pide el corazón. El corazón y mi orgullo me piden que no salga; pero voy a salir de nazareno si Dios quiere. Voy a ir cerca de nuestra Bendita Madre Candelaria, si Ella quiere, y voy a disfrutar como un energúmeno en la tarde del próximo día 19 de abril, Martes Santo, en lo que para mí siempre ha sido estación de disfrute y gloria y nunca Estación de Penitencia. Como se puede ser tan estúpido, tan envidioso y tan malo como para querer quitar la ilusión a un hermano que sólo se ha preocupado y trabajado siempre de querer lo mejor para su Hermandad. Como muy bien dice el bloguero, trianero de raso y verdad, que se llama Diego Romero:
Que alegría me da en las vísperas
ver la aguja en el pajar,
después de un año completo
teniendo que soportar
a rizadores de rizos,
remangones de costal,
trompeteros de mojones,
y ateos con antifaz.
¡Que listo eres Diego, que bien los tienes calados!
Ea, miarma, voy a probarme otra vez la túnica no vaya a ser que me quede ancha, que estoy adelgazando mucho con el tratamiento del Dr. Jodar.

20 comentarios:

Grupo Joven de la Hermandad de la Candelaria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús de la Salud dijo...

El único fallo que tienes es que no te das cuenta de que las personas que te tienen que querer y que de verdad merecen la pena en la hermandad te quieren y te nombran como uno de los hermanos más importantes que tiene nuestra corporación.

Haga lo que haga, en priostía, entre los jóvenes o entre los costaleros de la hermandad, me llenan de abrazos y buenas palabras sin conocerme por el simple hecho de ser tu hijo, y cuando me conocen, llenan a tu persona de elogios por educarme como lo has hecho junto con mi madre y por darme el sentido de hermandad que el 12 de marzo de 2010 intenté transmitir a toda la hermandad.

Ha de bastarte con eso, y el martes Santo tienes que disfrutar como solo los buenos candelarios saben hacerlo, que ya que no me das el gusto de verte tocar el martillo, por lo menos dámelo de poder ir a visitarte con TU bocina al hombro.

Un fuerte abrazo papá

Diego Romero dijo...

Pelillos a la mar. Agárrate fuerte a esa bocina y llénate de Su Gloria.

Un abrazo.

El callejón de los negros dijo...

¡¡¡Buena estación de penitencia!!
Y pruébate todas las veces que haga falta esa túnica.

Antonio

Anónimo dijo...

Fali,pocos hermanos se merecen mas que tu salir tan cerquita de ella. No pierdas el tiempo pensando en personas que se gustan mirando por encima del hombro y saldando viejas cuentas. Disfruta el Martes Santo del puesto que te has ganado, acordándote de la gente que te aprecia y quiere. Un abrazo!

Chiqui

Juan Luis Franco Pelayo dijo...

Cuanto iba a decirte ya lo ha hecho tu hijo con antelación y de forma inmejorable. Las Hermandades son colectivos humanos y los mismo siempre llevan adheridos nuestro Deporte Nacional: la Envidia. Cuidate. Un fuerte abrazo.

Fale dijo...

Me uno a lo dicho por mi hermano.

Y no te preocupes, que la túnica no te va a quedar ancha.

Sombras Chinescas dijo...

Rafa:
En todos los lugares existen maledicentes (por no decir hijos de su madre), y, aunque te sientas dolido, no les puedes conceder la satisfacción de que se salgan con la suya, máxime si puedes llevar la cabeza bien alta.

Un abrazo.

Esteban Rico dijo...

Fali, te conosco desde que siendo un chavalillo,me diste la oportunidad y la alegria de pasear por Sevilla a nuestra Virgen Candelaria. A mí me has demostrado en todos estos años mucho cariño y ha sido un orgullo realizar la estacion de penitencia junto a tí siendo mi capataz y espero que este año disfrute de volver junto a la Señora. Un abrazo de tu costalero. El canijo.

Anónimo dijo...

Ánimo Fali, en nuestra Hermandad somos muchos los que te queremos, y no tienes que prestar atención a esos que siempre han intentado crear mal ambiente entre los Candelarios. Te entiendo perfectamente, porque tú sabes lo que yo sufrí, pero ninguno de esos impresentables va a impedir que nuestro amor hacia el Chiquitito y a Nuestra Madre siga llevándonos cada día a rezarles y el Martes Santo a disfrutar junto a Ellos cuando reparten su Salud y su Luz por toda Sevilla.
Espero poder abrazarte en la madrugá del miércoles santo cuando ya de vuelta pueda ver tu cara de satisfacción por haber compartido con Ella esa mágnifica estación de penitencia que desde ahora te deseo.
Un fuerte abrazo. Matito.

Zapateiro dijo...

Yo que siempre he vivido al margen de cualquier tipo de 'hitorias' dentro de las cofradías te recomiendo que hagas lo mismo que año tras año hago: prepárate para el disfrute y recogimiento personal y rinde cuenta sólo con quienes hay que rendirlas, lo demás sobra.

Que tengas una feliz estación de penitencia, Rafael.

Cruz. dijo...

Que razón tienes amigo Fali,
pero ánimo y para adelante, como tu me dices a mí.Esas personas por decirles algo, seguro que llegaron después que tú y que se irán y tu estás ahí.Porque eso es lo que tu siempres me has dicho verdad? te quiero amigo mio, por ser como eres y por ser amigos de tus amigos.

Paquito Molina dijo...

La verdad, no entiendo todo ese cruce de sentimientos que te rondan. Eres de los pocos que puede aparecer por ese rincón de Sevilla, con la cabeza tan alta como seas capaz de alzarla.

Y todo por un comentario de "ya sabemos quien". Vuelvo a Sevilla la semana que viene, para disfrutar de la Semana Grande de mi ciudad, para volver a vivir el día más bonito de mi vida, otro Martes Santo. Espero verte con tu túnica y tu bocina, yo iré con mi costal, el que muchos creen que no merezco llevar, para darte un brazo que resuma todo esto.

Juanjo Bustelo dijo...

Es cierto que a veces creemos que, con los años que tenemos, estamos curados de espanto y que nada nos sorprende, pero la verdad es que al final aparece un "malaje" y te jode. Disfruta Fali, es un puesto que te mereces y que si tiene alguna denominación es justicia. Como bien sabemos, tu presencia cerca de la Virgen, no va a ser nueva para muchos. Se que te vas a acordar el Martes Santo de lo que te voy a decir. Cuando eras capataz le ibas viendo la cara, pero no disfrutabas de ello, por tus obligaciones. Ahora vas a disfrutar, pero no con la cara de Ella, sino con la cara de los sevillanos que la contemplan cuando pasa. Vas a disfrutar de la caida de "babas" de la gente. Enhorabuena, se hace justicia contigo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Perdonarme pero creo que no he sabido explicar lo que quería decir; no es derecho lo que reclamo, es respeto y caridad pero no sólo para mí. Lo pido para todo hermano de cualquier Hermandad que no tiene que ser la Candelaria.
De siempre he reclamado el derecho del capirotero, aunque no sea mi caso, es mejor en muchísimas ocasiones ser capirotero que meapilas.

Muchas gracias Jesús por tus sabias palabras. Sí sé quién me quiere en la Candelaria y, también sé, que son muchos. No lo dudes.
Mi importancia como hermano me lo da el cariño que le he tenido siempre a esa Institución y el respeto que le he tenido siempre a todo y a todos. He discrepado mucho y con muchos otros hermanos pero siempre he ido de frente y dando la cara, nunca me he ocultado para decir mis ideas, pensamientos y sentimientos, ciertos o erroneos pero siempre con respeto, educación y sin rencor.
Indudablemente, tú, eres mejor candelario que yo, más inteligente y mejor persona. En esa semblanza que citas hay una lección magistral de como ser cofrade, hijo y amigo de los amigos.
Un beso hijo y no pierdas la esperanza, nunca, de que nos veamos tú de costalero y yo mandando una levanta en un paso.


Gracias Diego por tu ofrecimiento en privado. Está seguro que si no hubiese lanzado al mar muchos pelillos, no sería capaz ni de pasar cerca de San Nicolás; pero tras esa puerta hay un tesoro que para mí es razón de vida.
Me agarraré fuerte, como dices, a la bocina, al cirio o a lo que me toque y disfrutaré como un niño rodando por la rampla del Salvador.
Un abrazo.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Antonio, qué decirte. En mi oficio decimos que es bueno tener una buena competencia y la que vosotros Presentáis desde la Calza es de las que merecen mucho respeto.
Que tengamos un extraordinario Martes Santo y lo disfrutemos.

Chiqui, cuánto hemos tenido que discrepar para saber lo qué y cómo se quiere a una Hermandad común. Nadie mejor que tú sabe de entrega sin límites, de sacrificio y de soportar malas caras. Estoy seguro que Ellos te lo sabrán premiar con exceso, no me cabe la menor duda.
Un abrazo.


Juan Luís, tú también sabes bien de esto que hablamos: sentimientos.
Al final el gozo nos lo da el podernos agarrar a los barrotes de una cancela mágica estando delante de Ellos.
Cuanto se pierden algunos que no han sabido beber de las fuentes precisas y sabias de los mayores.
Un abrazo y gracias por tu amistad.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Que mee gusta que estés siempre ahí Fale. Callado, pero vigilante como hacen los buenos guardaespaldas y los buenos mozos de espá.
Un beso hijo.


En eso estamos Juan Carlos, esta vez no me ganan. Como diría una malagueña que recordarás: "antes partía que tronchá"
Un abrazo.

¡Coño Canijo! yo no sabía que venías por aquí.
¡Que buen costalero eres! para mí siempre será un honor haberte dado el sitio, pues eres el mejor costero que ha tenido la cuadrilla de la Candelaría, con mucha diferencia además.
Si alguien tiene duda que pregunte a los viejos: Andrés, Pelón, Pastrana, Serrano, José Román, Arteaga, etc. pero aún eres mejor persona y por eso eres un tío muy querido en la Hermandad.
Un beso Esteban.

Ojú Matito, tú de rencor y envidia sabes una hartá. Siempre recuerdo que nuestro acercamiento viene de una reconciliación que tuvimos después de un encontronazo siendo tú contraguía del paso del Señor y yo capataz del paso de la Virgen.
A eso llevan los sentimientos, a entenderse aun en la adversidad. La fuerza que tiene el respeto.
Un abrazo hermano y felicidades por el viaje a los Madriles.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Rocío, cuando se está desde chiquitito en una Hermandad, es difícil abstraerse de muchas cosas, aunque siempre, está claro que hay que procurarlo más y más y más.
Un beso amiga y muchas gracias por el consejo.


Que mal consejero te has buscado Cruz. Aunque es verdad lo que te digo como verás yo después no soy capaz de aplicármelo a mí mismo.
Aunque esa máxima que se te ha quedado es verdad y hay que aplicarla a los advenedizos: Cuando ellos llegan, tú ya estabas allí. Cuándo medran y están en el sitio, tú estás allí. Cuando se hartán y se van, aburridos una vez lo han calado todos, tú sigues estando allí.
Un beso amiga, te quiero.

¡Que alegría Paquito! ves como se cumple que no hay mal que por bien no venga. Si no fuese por estas cosas no habríamos tenido ocasión de saludarnos, nos debemos un abrazo para la semana que viene y nos tomaremos un cafelito en el bar Candelaria como hemos hecho tantas tardes.
Un abrazo y bienvenido a este rincón.


Malo Juanjo, es la edad lo que da esos merecimientos y yo estoy llegando a la edad peligrosa. Tú eres de los que de verdad sabes que yo disfruto en cualquier puesto de la Hermandad, dos anecdotas: Siendo capataz de la Virgen me preguntó un locutor que si estaba resultándome muy dura la Estación de Penitencia, el pobre hombre se sorprendió porque solté una carcajada.
Un año no ligaron a nadie para llevar el senatus y claro, ¡me colocaron en el sitio! Entonces nadie protestó, nadie vino esgrimiendo la antigüedad. Pues hasta en ese sitio disfruté Juanjo, lo juro.
¿Cuándo la cervecita que nos debemos? llámame ya un día de una vez por todas y nos hartamos.
Un abrazo.

J.ALFREDO C.P. dijo...

Feliz estación de Penitencia Rafaé

Carmen dijo...

Fali,muy pocos hay que se merezcan ese sitio como tu, con lo que has luchados y con la de tiempo que has dejado entre esas cuatro paredes, me alegro de corazón y si Nuestro Padre Jesús de la Salud y Nuestra madre Candelaria, me quita estos mareos que tengo de tanto obligar mis cervicales,con tanta costura, allí estaré y cuando pase a ver a la Señora, te veré como disfruta de tu estación de penitencia.
Un Abrazo