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13 feb. 2010

¡AY, ESTOS CURAS!

Como no podría ser de otra forma en este tiempo de precuaresma, que vivimos a galope tendido, estamos acudiendo, pocos es la verdad, la gente que formamos las Hermandades a los ejercicios ofrecidos a Dios y la Santísima Virgen, a través de sus Imágenes, en los distintos cultos.

Yo suelo ser de los pocos que acudo, siempre que puedo, a los de mis Hermandades aunque, este año, quizá por las consecuencias que me ha traído la realidad vivida en una de ellas, me esté tomando la causa con mucha más ¿distancia, frialdad, decepción?, no encuentro la palabra justa para definir mi actitud y situación. No por eso he dejado de ir a los cultos, ni de pasar regularmente a ver y rezar ante las Imágenes. Como dice Carlos Colón en su libro: Dios de la ciudad, aunque no textualmente: “las Imágenes son el mástil al que podemos aferrarnos en momentos complicados”.

Todo este preámbulo me sitúa en el sitio al que quería llegar, pues de los Sacerdotes es sobre quienes quiero reflexionar. Según mi entender no están al día. Están en una realidad que: o bien no son capaces de definirla claramente para que les entendamos o es que viven en el país de “nunca jamás”. No podemos permitirnos los católicos que nuestros pastores y dirigentes eclesiales vivan en un mundo distinto, que ellos sólo experimentan y proclaman y el nuestro, el de la gente de la calle.

Creo que el Sacerdote tiene que ser uno más en el pueblo de Dios. Tiene que vivir nuestra realidad, tiene que buscarse los garbanzos como cualquiera de nosotros, tiene que tener sus responsabilidades familiares, tiene que salir del ambiente de privilegio que gozan muchos de ellos, tendría más sentido hoy en día que sea un cordero entre los corderos que el pastor del rebaño.

Cada día me sienta peor aguantar la bronca del Cura de turno. ¿Os habéis fijado, los que soléis ir a la iglesia claro, que cuando llega la hora del sermón parece que dicen para si mismos: “ahora se van a enterar los capullos estos que están aquí, lo que vale un peine” y, encomendándose a Dios, creo, pegan una bronca del carajo y se quedan tan panchos? Hablan del matrimonio, de la vida familiar, de la vida del trabajo, de la educación, del comercio, del lujo, de la avaricia, del odio y así podríamos seguir un buen rato enumerando situaciones.

De la mayoría de cuestiones entiendo que deben hablar de oídas, ya que poco pueden saber de la realidad de la pareja sin estar casados, igual de los hijos sin tenerlos; poco deben conocer del mundo laboral al no saber yo de ninguno que trabaje en otro cosa que sea dar clases; sí es verdad que hay bastantes que pueden saber mucho de lujo a tenor de las ropas que usan, los coches que poseen y los pisos donde habitan; también a muchos se les da bien el comercio, otros serán avariciosos, es evidente; y de mala leche muchos andan bien despachados. Mirad, cuando después de aguantar una bronca de estas estoy con los colegas tomando una cerveza, muchas veces he comentado: “quillo, vamos a ponerle al Cura un púlpito en la puerta de la iglesia para que le diga a todo el que pase por aquí, que no viene al templo, las cosas que ha sido capaz de decirnos a nosotros que ya venimos asiduamente”.

Evidentemente, los cofrades se sienten contentísimos cuando el que viene a predicar los cultos es un Cura de boquita fácil y florituras verbales; si es un poquito “pregonero” además, es el despiporre; y si el que viene es un Mitrado ya nos orgasmamos vivos. Yo tengo claro que sería más adecuado traer un Sacerdote, que de oratoria estuviese nada más que regular pero que de realidad social supiese una hartá, por estar ejerciendo en un barrio marginal en vez de un clásico que me hable, otra vez, de los discípulos de Emaús. Traer a un Cura de los que llevan siete, ocho o más parroquias de pueblos pequeños y tienen que oficiar varias misas los días de precepto, para los cuatro viejos que quedan por esos pueblos de Dios, que un Canónigo que sólo se mueve por el coro y sacristía de la Catedral haciendo política y buscando ascensos y prebendas. Que decir ya, si trajésemos a uno de los muchos “Padre Patera” que hay, para que nos cuente la realidad de lo que vive día a día con los desheredados de la tierra que llegan a nuestras costas o a una monja misionera que nos diga la realidad que vive en su comunidad en un convento de esos perdidos mundos de Dios, en vez de un “figura” que salga mucho retratado en bodas de gente famosa y rica o ejerza de capellán de palacios de la nobleza más rancia.

No nos pueden estar hablando del concepto de pecado del siglo uno. No nos pueden seguir hablando de historia Sagrada. No nos pueden seguir hablando del sexo de los Ángeles. No nos pueden seguir otorgando bulas y poniéndonos vigilias, a su antojo. No nos pueden seguir queriendo privar de los adelantos de la ciencia que el mismo Dios nos ha proporcionado y facilitado. No nos pueden seguir discriminando por la opción sexual. No nos pueden seguir negando el uso de anticonceptivos. No nos pueden seguir, en definitiva, dando gato por liebre.

Jesucristo, no murió en la Cruz para que se crearan las estructuras eclesiales que tenemos. Tampoco lo hizo para que en el siglo veintiuno se nos siga hablando del infierno que nos vendrá. Evidentemente, no lo hizo para librarnos de nuestras responsabilidades y obligaciones con respecto a nuestro mundo y sus habitantes. Tampoco lo hizo para que su causa se pudiese esgrimir en contra de los que no piensan como nosotros sus seguidores.

No recapacitarán, la inmensa mayoría de ellos, estoy seguro, principalmente los dirigentes se sienten perfectamente cómodos creyéndose que ellos son el mismo Dios. Tienen que abrir la Iglesia, tienen que salir de los palacios, deben despegarse del oro y el incienso y están obligados a predicar el verdadero Reino de Dios; pero no el de hace dos mil o más años, sino del que vivimos y viene a nosotros día a día para que hagamos su voluntad.

Jesucristo y su Bendita Madre los iluminen y guíen por el bien del pueblo de Dios.

23 comentarios:

Edward dijo...

Esa sensación de distancia entre lo que se sermonea y la realidad es muchas veces muy evidente. Hay que hacer cierto ejercicio de metáfora e interpretación para llegar al mensaje.
Desde luego se echa de menos un poco de actualización.

Yo vengo de los cultos de mi Hermandad, y el cura invitado he estado bastante correcto.

Me encanta la frase de Carlos Colón. Este hombre sabe como dar en la clave.

Disculpa mis ausencias, pero cuando me falta el tiempo me es imposible dedicarme como me gusta a esto.

Un abrazo.

PD. Pese a que tengas esa sensación agridulce con tu Hermandad, tengo que decirte que es una parada obligada una visita a tus titulares cada vez que paso por la iglesia, cosa que me ocurre casi a diario...y reconforta bastante.

verdial dijo...

Pues estas cosas ocurren aunque te decepcionen. Hay curas que no avanzan con los tiempos.

Un abrazo

X dijo...

En fin... así se empieza, miarma, que los que no creen, no no-creen en vano. Cuando vas viendo incongruencias y desajustes, te entran las dudas, y cuando las dudas y las decepciones superan a la fe, la única salida es no creer. La Iglesia es responsable directa de ello.

Zapateiro dijo...

¡Cómo podríamos exigirle a "simples curas" que sean más humanos y realistas si desde el Vaticano se fomenta y ordena todo lo contrario!

Cosas buenas aparte, no deja de sorprenderme la buena reputación que ha dejado como legado en los católicos en papado de Juan Pablo II cuando fue él quien fomentó la espectacular subida de poder que ha experimentado el Opus -en contraposición con la cuasi marginación que han soportado y siguen soportando los Jesuitas-, con lo que eso conlleva para la Iglesia. Eso nunca se destacó, pero no fue otro sino Juan Pablo II quien otorgó las más altas cotas de poder que han llegado a tener "facciones" de la iglesia retrógradas y arcaicas como la que nombro, aunque no fue la única. Y salimos de ese papado y nos metemos en uno más intransigente.

La iglesia -institución, entiéndase- no escapa a los intereses que mueven el mundo, es decir, al dinero y el poder que otorga, y así le luce el pelo.

Yo hace mucho tiempo que me defino como cristiana no católica porque creo en Dios pero no en el "circo" que muchos han tejido a su costa.

"La igleisa somos todos" me suele decir mi madre cuando me cabreo y pataleo contra ciertas cosas, pero tal y como está constituida me parece una utopía, por más que mi madre le ponga toda su buena intención. La jerarquización de la iglesia es tan fuerte que pensar que los meros creyentes pintamos algo en ese circo es una ilusión más que otra cosa.

Y entiendo su cabreo porque es indignante. Más humanidad y más realidad es lo que haría falta pero desde Roma no lo permitirán nunca.

Un saludo.

sevillana dijo...

Suscribo cada una de tu palabras y por cierto ¿como la Iglesia tiene tanto dinero cuando hay gente, niños y mayores, en definitiva seres humanos en cualquier parte del mundo que están pasando tanta hambre, que no tienen ni un techo donde refugiarse, que deambulan sin saber donde ir?
¿Para qué tantos calices de oro para dar la Comunión? ¿Para qué tanta riqueza en el Vaticano?
Ellos tendrían que ser los primeros en vivir en la pobreza y no como viven.
Saludos

Anónimo dijo...

Excelente, valiente y necesario tus comentarios. Si como muestra vale un boton, lo podemos encontrar los viernes en el Gran Poder. La cola para ver al Señor llega hasta la calle y los confesionarios vacios. Ya ni se ponen en los mismos. Que alguien compruebe el desamparo de gentes existentes en las Iglesias donde no hay Hermandades. Un abrazo.

El callejón de los negros dijo...

En la Iglesia como en las grandes estructuras, la ambición, el objetivo de cada movimiento es el poder, sí ,de poder porque esa es la lucha en la que anda metida la Iglesia y que en el Vaticano es evidente pero que en nuestro país desde la conferencia episcopal, desde la educación.... todo es oponerse a lo que les puede restar influencia y capacidad de producir miedo... perfecta definición del control por el poder...

... a lo último de Rouco me remito... sí, ahora toda la crisis se solucinaría con la conversión (no la del buen ladrón de Montserrat) sino la de recuperar espacios perdidos por la Iglesia Católica y sus afines políticos.

Lo que no quita que haya curas en los pueblos partiéndose la cara y currando hasta en los albañiles... pero a esos no los verás en la esquina de Matacanónigos...

No tengo reparos en decirlo, entre esta Iglesia (que hace tiempo debió desaparecer) y un servidor hay pero que muy poco en común y no pasa el día que me entren ganas de apostatar.

Valiente como siempre abriendo el debate.

saludos,

Antonio

dama dijo...

No hay ningún cura que viva en el mundo real, creo que si verdaderamente lo supiese, dejaría la sotana colgada.
Ellos me alejan de Dios como nada, ellos y lo que representan, es decir, la santa madre iglesia. En mi particular fé, me sobran intermediarios.

Un abrazo.

Lola Montalvo dijo...

Me has emocionado, Rafael, porque has dicho con palabras muy bien elegidas, muy claras y muy diáfanas lo que yo pienso desde que hice la primera comunión y tuve capacidad para pensar por mí misma.
Esa Iglesia de curas misóginos que siguen mirando a la mujer como la serpiente origen de todo pecado, esa Iglesia de "curas" gordos que nos dicen que ayudemos a los pobres cuando ellos van en cochazos y se compran zapatos italianos... Me revuelve la sangre tanta hipocresía y que nuestro laico estado tenga, por obligación, que mantenerlos económicamente con nuestros impuestos...
Tú lo has dicho todo muy bien, muy bien Rafel. Pero es que esa gente hace daño a los que les siguen con el corazón lleno de bondad, les llenan la cabeza de pecados rancios, la mayor parte de las veces inexistentes, caducos, racistas, homófobos.
Sí, yo también creo que Jesús vino para otra cosa y no para dar origen a esta panda de sanguijuelas que encima se creen -pecado de soberbia- que por ser curas o monjas, tocan el cielo con los dedos.
Gracias, amigo Rafael. Amen.
Besos miles

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Desgraciadamente es así Antonio y también una tremenda verdad la que dices de muchos curas. Es por eso que digo que tenemos que mostrarlos y presumir de ellos. Está claro que yo no me planteo la apostasía, que se la planteen ellos que son los equivocados.

Alguno sí Reyes, afortunadamente, algunos sí. Pasa de ellos si quieres pero no pases del Jefeque ese sí que era, es y será buena gente siempre.

Lola, yo los que les pido es coherencia y disposición al cambio. Después tiene que haber de todos: gordos, guapos, feos, etc.
Sí les pido compromiso y mesura en las formas.

Bueno besos y abrazos para todos y me alegro haberos despertado la inquietud.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

No sé por qué pero se ha perdido parte de lo escrito en el anterior comentario, decía:
Edward, está claro que no dejo de visitarlos son los que de verdad me ayudan a sobrellevar mis cuitas.

La mayoria, desgraciadamente Verdial, al menos de los que yo conozco y frecuento.

X, para mi la Iglesia es importante, otra cosa es la jerarquía que la dirige. Ellos no lograrán nunca que deje de creer es mucha la fe que tengo y la esperanza en dios.

Cambiando las formas Zap, cambiando las formas. Dale la razón a tu madre, está en lo cierto. Ya no me cabréan simplemente me dan que pensar.

Hombre Sevillana, tampoco los tenemos que querer ver harapientos y famélicos. yo digo que como todos en otra realidad de vida más cercana a la que llevamos el común de los creyentes.

Es verdad Anónimo que las Hermandades se notan mucho en las parroquias que habitan. De todas formas yo creo que hoy las vemos más como podríamos ver a un club social más que una obra de Iglesia.

Adiós, saludos y besos repartidos.

Lola Montalvo dijo...

Rafael, lo de "gordos" iba referido a una cuestión de jerarquía no a una cualidad física; por supuesto no me he expresado bien. Líbreme el cielo de meterme en estas cuestiones dado que yo soy obesa y no muy agraciada físicamente. Por encima de todo, respeto a las personas tal y como son.
Dado que he dado lugar a un malentendido, pido disculpas de corazón... a ti y a todos los que lo han leído y hayan podido sentirse molestos.
Besos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

No erraste ni yo así lo interpreté. Simplemente coincidió la palabra de mi comentario con la tuya de gordo.
Para mi gordo no es ningún insulto tampoco y es como me llaman mis íntimos amigos ya que todos tenemos un mote.
Sobre que eres obesa y poco agraciada lo dices tú, pero para nada es la imagen que das en la foto que tienes puesta.
Un beso

Ana dijo...

Primero saludarte ya que aunque te sigo hace mucho,gracias al enlace de Moe, nunca he entrado a comentar. Me parece muy valiente tu entrada y casi me dan ganas de enviarla a algunos de los curas que conozco.
Cuando no acudo a la Parroquia de mi Hermandad, por la distancia tampoco acudo a la que tengo a tres portales de mi casa, me niego a que sistemáticamente la persona que lleva esa parroquia, me regañe constantemente y me recuerde que mi parroquia es esa y no otras!
Eso sin hablarte de la mala fama que los cofrades de Madrid tenemos para la gran mayoría de curas de esta ciudad. Un saludo,

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Bienvenida Ana, estás en tu casa.
Muchas gracias por ser habitual.
Un beso

Anónimo dijo...

Madrid... si en Madrid estáis con la derechona que alimenta a curitas....

sevillana dijo...

Tal vez no entendistes el significado de mis palabras, solo me refería a que hay muchos sacerdotes, no todos, que viven en la opulencia cuando su vecino está en paro y no tiene ni casi para comer.
Saludos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Aclarado Sevillana. En opulencia viven muchos de ellos, es verdad.
Adiós, un beso

Sombras Chinescas dijo...

El problema es que muchos, en lugar de ser sus embajadores, se convierten en administradores de Dios (entendiendo a Dios como el bien que administran).

Saludos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

¿Sólo Administradores Juan Carlos? Desgraciadamente muchos se creen el mismísimo Dios.
Necios.
Un abrazo

Un cura dijo...

En muchas de las cosas que dices no estoy de acuerdo contigo. En algo sí... que "habemos curas pa tó". Lo curioso es que siendo así deberíamos haber para todos los gustos, sin embargo, me suelo encontrar que no somos del gusto de ninguno... jajaja. Cosa curiosa esta. Un saludo y gracias por dedicarnos el post.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues le agradezco que al menos lo diga amigo Un cura. Que no está de acuerdo en muchas cosas de las que digo.
Precisamente esto que hacemos ahora es lo que demando: que se usen los nuevos medios, que los curas seáis asequibles y por lo que he visto en tu blog, que vivan con sus compañeros de camino, los feligreses vamos.
Bienvenido a su casa, me alegrará seguir viéndolo por aquí.

Un abrazo

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues le agradezco que al menos lo diga amigo Un cura. Que no está de acuerdo en muchas cosas de las que digo.
Precisamente esto que hacemos ahora es lo que demando: que se usen los nuevos medios, que los curas seáis asequibles y por lo que he visto en tu blog, que vivan con sus compañeros de camino, los feligreses vamos.
Bienvenido a su casa, me alegrará seguir viéndolo por aquí.

Un abrazo