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13 sept 2009

¡AGUA, QUE VIENE EL "GUINDI"!

Según el DRAE, en la segunda acepción de la palabra: REPRESIÓN, dice: acción y efecto de reprimir; y en la primera de: REPRIMIR, dice: contener, refrenar, templar o moderar.
Viene esto anterior, al hilo de la entrevista que el pasado jueves le hizo Julia Otero, en su programa de Onda Cero, al Dr. Francisco Kovacs. Es de destacar en su biografía, que terminó la carrera de medicina con diecinueve años con lo cual creo que no es ningún indocumentado y que su cabeza debe funcionar bastante bien.
Bueno, ¿a qué viene el rollo que nos estás endiñando éste, preguntaréis vosotros?, pues viene a que D. Francisco decía, creo que acertadamente, que la educación tenía mucho de represión, en el buen sentido de la palabra, pues se trata de ir “reprimiéndole” al educando lo que no es conforme con las leyes o normas que nos hemos dado en la sociedad para así lograr una buena convivencia de todos. También decía, por el contrario, que debería premiarse el comportamiento conforme a estas normas y leyes así como estimular al educando por el seguimiento de las mismas.
Es precisamente en eso que nos equivocamos actualmente. Si amonestas a un niño pequeño, aunque sea tu hijo, siempre alguien te dirá que tengas cuidado no se vaya a traumatizar. Esta supuesta amonestación puede venir dada por faltar a cualquier norma, por ejemplo: trato despectivo a un semejante, mal uso de un mueble o bien, maltrato a un animal, rotura de un juguete o cualquier otro objeto, etc. Sea por lo que sea la amonestación o riña está mal vista aunque esté acompañada de una explicación del porqué de la misma. Por el contrario, no tendremos en cuenta ninguna falta que está cometiendo o haya cometido si se trata de premiar una de las múltiples ocasiones que tenemos hay para ello a lo largo del año: cumpleaños, santo, fin de curso haya aprobado o no, Reyes, Navidad, etc. creando con ello un estado de confusión de valores en el educando.
En la calle faltan policías, en los colegios falta reconocimiento a la autoridad de los profesores y educadores, en nuestras casas falta disciplina y en todos los sitios falta un verdadero afán educativo para todos, ya seamos niños, adolescentes, adultos o viejos, pues hemos llegado a un punto que nuestra convivencia cada vez es más difícil.
Con autoridad no me refiero a tener atemorizado al personal como quizá nos pasó a los de mi generación pero sí considero necesario que al menos exista el temor de “el que la hace la paga”. Otro gallo nos cantaría si al chaval que rompe el retrovisor de un coche o lo abolla o araña su padre tuviese que pagarlo. Igualmente si al chaval que trae una amonestación de su profesorado tuviese que dar explicaciones y fuera reprendido y castigado desde una autoridad paterna bien consolidada. En fin vivir conforme a unas normas estrictas aunque flexibles y dialogadas.
La policía local no puede tener la imagen que tiene de ser un cuerpo destinado a poner multas de tráfico y nada más. ¿Quien ha visto a un policía local llamar la atención a quien atraviesa una calzada por cualquier sitio?, ¿quien al que rompe algo del mobiliario urbano?, ¿quién al que está subido en un banco de cualquier parque?, ¿quién al que deja la mierda del perro en una acera? ¿quién al que borracho está tirado en medio de una acera rodeado de cartones y basura?, etc. Os invito a daros una vuelta por cualquier plaza de mi barrio: Pumarejo, Cronista, Alameda, Santa Isabel, San Julián, San Hermenegildo y así podríamos seguir con otras muchas.
Creo que el policía tiene que ser una persona conocida en el barrio, que éste a su vez conozca a los vecinos y comerciantes y que se preocupe por el bienestar de sus convecinos. Tal vez para ello no necesitemos policías que sean Abogados, Filólogos, Ingenieros o cualquier otra diplomatura o licenciatura, necesitamos al “guindi” de siempre, al vigilante jurado de parques con su sombrero de ala ancha o al portero o bedel de siempre del colegio que sabía hacer valer su autoridad ante cualquier alumno que estaba metiendo la “gamba”. Necesitamos que el policía sea un trabajador como otro cualquiera que tenga que estar en la calle sus ocho horas diarias, pero andando no en un coche o moto sino haciendo vigilancia que para eso realmente es para lo que existen.
Ejerzamos de padres los que lo somos y empecemos a preocuparnos por la verdadera educación de nuestros hijos; y de la nuestra también que muchas veces, la mayoría de ellas, es la que realmente falla.
Yo realmente creo que no estoy equivocado. ¿Tú que piensas?, miarma.

8 sept 2009

SIEMBRA VIENTOS............ Y COMPRATE UN ABRIGO

A raíz de los sucesos de Pozuelos, Villapijos le dicen, sucedidos en el pasado fin de semana , sale de nuevo la doble moral tan frecuente en está España nuestra.
Yo particularmente no veo diferencia entre una noche vandálica en las Vascongadas o en Navarra y otra en Madrid, Granada o en el precioso pueblo de Candelario en Salamanca, a ambas las llamo TERRORISMO. Nada de kaleborroca, o como se diga, ni gamberrismo ni muchachadas ni siquiera salvajada, su verdadero nombre es TERRORISMO. Hay que recordar que ha habido un intento de asalto a una comisaría de policía entre otras muchas lindezas.
¿Y qué esperábamos después de años de permisividad, de minusvalorar la educación, la autoridad policial, la autoridad familiar y el respeto mutuo entre los chavales y los no tanto? ¿Qué esperábamos después de legalizar el consumo de drogas o de alcohol en la vía pública? ¿Qué esperábamos después de dejar impune al que ha robado o roto un vehiculo particular en la calle o en el garaje de tu propia casa, o que te ha atracado a ti o a tu hijo pequeño para quitarle el reloj, el teléfono móvil o simplemente un par de euros?
Nos han querido hacer ver que la LIBERTAD esta reñida con la educación y la urbanidad y nada más lejos de la realidad pues sin la preservación de estos valores no existirá, ni podrá existir nunca, la verdadera LIBERTAD.
Libertad no es sentarse con los pies encima de un asiento en un transporte público o en el banco de una plaza o un parque. Libertad no es pintar una pared o destrozar el mobiliario urbano. Libertad no es ponerte a joder, en el sentido literal de la palabra, en medio de una plaza o en una playa o parque público. Libertad no es que tu perro cague en medio de la calle y nadie te pueda decir nada ni libertad es que vayas avasallando montado en una bicicleta por una acera o una calle peatonal.
La verdadera LIBERTAD nos vendrá siempre dada por la exposición libre de nuestras ideas, por la elección de la educación que queramos que reciban nuestros hijos, por el respeto a nuestro prójimo y sobre todo, y entre otras muchas razones, por el respeto a la libertad de los demás.
Hoy hemos olvidado muchos el dicho de: TU LIBERTAD COMIENZA DONDE TERMINA LA MIA O VICEVERSA.
La policía tiene que cumplir su labor, no provocar miedo pero si despertar el respeto por lo que su labor supone en nuestra sociedad.
La educación tiene que proveer a nuestros jóvenes del conocimiento y respeto de los valores necesarios para una feliz convivencia de todos. También debe enseñarlos a valorar y saber aplicar los esfuerzos. La igualdad de oportunidades no puede ser entendida como que el que no trabaje o estudie tenga las mismas facilidades que el que se esfuerza por conseguir sus objetivos, etc.
La Justicia debe ser ciega, pero no por mirar hacia otro lado o por dejar de ejercer la función que el pueblo le ha otorgado. No puede ser ciega para el que en un corto periodo de tiempo ha delinquido en numerosísimas ocasiones amparándose en una marginalidad social que muchas de las veces es voluntaria. Tampoco debe ser ciega para dar un trato diferenciado al poderoso, al político o al que se acerca a ella para valerse de la misma.
Ayer nuestro Ministro de Educación, Sr. Gabilondo, dijo en declaraciones públicas que no debemos seguir por donde vamos con la educación, pero no hace nada para quitar de la televisión pública, al menos, los programas basuras y de difamación personal y convenida, a cambio de dinero, que tantos valores les está restando a nuestra juventud.
En definitiva miarma, que o cambiamos esto o nos vamos todos, perdonar la expresión, al carajo.
Ea, repartiros besos y abrazos para todos menos para los políticos, para los periodistas rosas y para sus secuaces y adjuntos y los niñatos que sólo saben divertirse dando "por saco" a los demás.